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Desnutrición por enfermedad: un problema invisible que cuesta miles de millones

La desnutrición vinculada a enfermedades representa una crisis sanitaria silenciosa que compromete la recuperación de millones de pacientes. Expertos reclaman políticas públicas urgentes para integrar la nutrición clínica en estrategias de atención médica.

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Editorial

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Durante un encuentro celebrado en las sedes del Parlamento Europeo y la Comisión Europea en Madrid, profesionales sanitarios y representantes de organizaciones de pacientes han puesto sobre la mesa una realidad incómoda: la desnutrición vinculada a procesos patológicos constituye un desafío de salud pública enormemente subestimado, tanto en nuestro país como en el resto del continente europeo.

La problemática trasciende los números estadísticos. Se trata de una condición que genera consecuencias clínicas devastadoras, impactos económicos significativos y repercusiones sociales profundas que permanecen invisibilizadas en demasiados contextos asistenciales. Las cifras españolas resultan particularmente alarmantes: afecta aproximadamente a uno de cada cuatro pacientes que atraviesan una hospitalización, con especial incidencia en poblaciones diagnosticadas con cáncer, afecciones respiratorias, patologías cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, trastornos psiquiátricos o insuficiencia renal.

El costo oculto de la malnutrición clínica

Más allá del sufrimiento individual, los especialistas han cuantificado el impacto económico: la presencia de desnutrición relacionada con enfermedad podría incrementar anualmente el gasto sanitario español en aproximadamente 1.143 millones de euros. Este dato cobra relevancia cuando se considera que la intervención nutricional temprana genera retornos económicos considerables. Según los expertos, cada euro invertido en tratamiento médico nutricional apropiado puede traducirse en hasta tres euros de ahorro en costos hospitalarios.

La desnutrición modifica la composición corporal de manera significativa, provocando pérdida de peso, reducción de masa muscular y disminución de tejido adiposo. Estas transformaciones no son meramente estéticas; representan un factor pronóstico negativo que determina desenlaces clínicos desfavorables. Los pacientes afectados experimentan mayor vulnerabilidad a infecciones, caídas, pérdida de funcionalidad motora y respuesta terapéutica comprometida. Consecuentemente, se incrementan las readmisiones hospitalarias, se prolongan las estancias y aumenta la mortalidad.

Diagnóstico tardío y tratamiento inadecuado

Un aspecto crítico identificado por los profesionales es la infradetección de esta condición. La desnutrición relacionada con enfermedad permanece frecuentemente sin diagnosticar o recibe un abordaje terapéutico insuficiente. Esta brecha diagnóstica tiene consecuencias directas sobre la trayectoria clínica de los pacientes, limitando sus posibilidades de recuperación y comprometiendo significativamente su calidad de vida y funcionalidad.

Los especialistas enfatizan que la detección precoz y la prevención constituyen pilares fundamentales en el pronóstico del paciente y en la optimización del consumo de recursos sanitarios. Sin embargo, la realidad actual muestra que el cribado nutricional no está sistematizado en todos los niveles asistenciales, desde la atención primaria hasta la hospitalaria.

Hacia una integración sistemática de la nutrición clínica

Los participantes en esta jornada han coincidido en señalar que la atención nutricional debe constituir un componente central en cualquier iniciativa sanitaria de la Unión Europea. Para lograrlo, identifican como prioritarias varias acciones: la creación de legislación orientada a la práctica que proporcione recursos para el diagnóstico, la conformación de equipos multidisciplinares especializados, la integración sistemática del cribado nutricional en todos los niveles asistenciales, y una mayor capacitación de los profesionales sanitarios en nutrición clínica.

Asimismo, subrayan la necesidad de incorporar el tratamiento médico nutricional en las estrategias terapéuticas de forma más temprana, así como promover investigación e innovación adaptadas a nuevas necesidades clínicas. El tratamiento médico nutricional ha demostrado reducir complicaciones infecciosas, favorecer la cicatrización de heridas y disminuir la mortalidad, generando un impacto positivo en la reducción de días de hospitalización y tasas de reingreso.

Inequidad en el acceso a recursos

Otro aspecto relevante abordado durante la sesión fue la disparidad existente entre estados miembros de la Unión Europea respecto a recursos destinados al abordaje de esta problemática. Mientras que Portugal ha integrado el cribado nutricional en su Sistema Nacional de Salud, permitiendo identificación precoz de personas en riesgo, otros países presentan rezagos significativos en este aspecto.

Los especialistas han recordado la imperativa necesidad de garantizar acceso equitativo para todos los ciudadanos europeos. Desde las organizaciones de pacientes se ha instado a las instituciones europeas y españolas a actuar con decisión: el cribado nutricional debe ser obligatorio, la atención nutricional debe estar garantizada y los recursos deben ser suficientes. La salud de los pacientes no puede depender de factores geográficos o de disponibilidad de recursos locales.

Esta convocatoria representa un llamado urgente a reposicionar la nutrición clínica como elemento fundamental de la atención médica, reconociendo que invertir en nutrición es invertir simultáneamente en salud y en eficiencia del sistema sanitario.

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