Una carrera marcada por desafíos de salud
La trayectoria de Elton John no ha sido ajena a crisis médicas que pusieron en riesgo su continuidad artística. A lo largo de las décadas, el intérprete británico enfrentó múltiples obstáculos que lo obligaron a replantearse su vida profesional y personal. Desde sus años de mayor vulnerabilidad hasta las complicaciones físicas propias del envejecimiento, cada etapa dejó cicatrices pero también lecciones de supervivencia.
En 1990, el artista tomó la decisión que cambió el rumbo de su existencia: ingresar a un centro de rehabilitación para tratar su adicción al alcohol, cocaína y trastornos alimentarios. Aquella intervención temprana le permitió recuperar no solo su salud mental, sino también su propósito de vida. Desde entonces, se convirtió en activista de la prevención de adicciones y fundador de iniciativas globales dedicadas a la salud pública.
En 2017, durante una gira por América del Sur, contrajo una infección bacteriana grave que los médicos catalogaron como potencialmente mortal. La respuesta rápida del equipo médico y los tratamientos intensivos permitieron su recuperación, aunque obligó a cancelar varios compromisos artísticos. Años después, en 2021, una caída doméstica le causó lesiones en la cadera que requirieron intervenciones quirúrgicas en ambas rodillas, marcando otro punto de inflexión en su movilidad.
El diagnóstico que cambió todo: la infección ocular de 2024
Durante el verano de 2024, mientras disfrutaba de vacaciones en la Costa Azul francesa, Elton John contrajo un virus que atacó sus ojos con una severidad inesperada. La infección ocular resultó en ceguera total del ojo derecho y una visión severamente comprometida en el izquierdo, dejando al artista en una situación que ni él ni sus médicos anticipaban.
El impacto emocional fue devastador. En declaraciones públicas, describió la magnitud de la pérdida: no podía ver televisión, leer partituras, ni observar a sus hijos Zachary y Elijah durante sus actividades cotidianas. Estas limitaciones representaban no solo una discapacidad funcional, sino una ruptura profunda con aspectos fundamentales de su identidad como padre y creador.
Adaptaciones tecnológicas en el proceso creativo
Frente a la adversidad, el equipo que rodea a Elton John implementó soluciones innovadoras para mantener su capacidad de trabajo. En el estudio de grabación, se incorporaron:
- Pantallas de computadora de gran tamaño con alto contraste visual
- Teleprompters personalizados con tipografía ampliada
- Colaboración directa con Bernie Taupin, su letrista histórico, quien recita las composiciones cuando la visión no es suficiente
- Tecnologías de inteligencia artificial para facilitar la rehabilitación visual en el ojo izquierdo
Su esposo David Furnish, además de brindar apoyo emocional, asumió un rol central en la reorganización de rutinas y en la coordinación de tratamientos médicos experimentales. Aunque el daño retinal del ojo derecho se considera irreversible, los especialistas continúan explorando opciones para preservar y potenciar la visión residual del ojo izquierdo.
Vida cotidiana reimaginada
La ceguera obligó a cambios profundos en la vida diaria del músico. Su firma autógrafa, antes elaborada y reconocible, se simplificó a una «E» y una «X». La asistencia a eventos públicos se volvió prácticamente imposible, y la experiencia de disfrutar conciertos de otros artistas quedó en el pasado. Estas pérdidas, aunque parezcan menores comparadas con la ceguera misma, representan renuncias emocionales significativas para alguien cuya vida giró siempre alrededor de la experiencia sensorial.
Perspectivas futuras y el retiro de los escenarios
La gira Farewell Yellow Brick Road marcó el cierre de la etapa de conciertos multitudinarios de Elton John. Aunque la pérdida de visión aceleró esta decisión, la combinación de problemas de salud recurrentes ya lo había encaminado hacia esa conclusión. Sin embargo, el artista continúa participando en eventos seleccionados y galas benéficas vinculadas a su fundación dedicada a la lucha contra el VIH/SIDA.
A pesar de la gravedad de su condición, Elton John mantiene una actitud de esperanza fundamentada en los avances científicos. En entrevistas recientes, enfatizó la importancia de no perder la confianza en la medicina y en la capacidad humana de adaptarse. Su red de apoyo, que incluye a figuras como Paul McCartney y Keith Richards, continúa siendo fundamental en su proceso de aceptación y reinvención.
La historia de Elton John en estos últimos años no es simplemente la de un artista enfrentando limitaciones físicas. Es el relato de alguien que, tras décadas de lucha contra adicciones, enfermedades y el desgaste del tiempo, encuentra nuevas formas de existir, crear y conectar con el mundo, demostrando que la resiliencia no tiene edad ni límites.