Un reciente estudio liderado por científicos japoneses ha arrojado nueva luz sobre la importancia de la vitamina C en los procesos de regeneración de la piel. Los resultados revelan que este micronutriente esencial puede activar genes implicados en el crecimiento celular a través de la desmetilación del ADN, lo que sugiere posibles aplicaciones para combatir el envejecimiento cutáneo.
A medida que envejecemos, la piel se vuelve más delgada y frágil debido a la disminución en la producción y proliferación de células cutáneas, particularmente en la epidermis, la capa más externa de la piel. Este deterioro tiene consecuencias clínicas y estéticas importantes, aumentando el riesgo de infecciones, deshidratación y daño.
El estudio, dirigido por el Dr. Akihito Ishigami, demuestra que la vitamina C tiene la capacidad de engrosar la epidermis activando genes vinculados con el crecimiento y la diferenciación de las células de la piel. Este hallazgo trasciende el papel tradicionalmente reconocido de la vitamina C como antioxidante y su función en la síntesis de colágeno, expandiendo su relevancia a la regulación epigenética.
Los investigadores emplearon modelos tridimensionales de piel humana cultivados en laboratorio, a los que añadieron vitamina C en concentraciones similares a las que naturalmente llegan a la piel desde la sangre. Después de dos semanas de tratamiento, observaron que la capa celular epidérmica se había engrosado, lo que indica que la vitamina C estimula la proliferación y diferenciación de queratinocitos.
El mecanismo detrás de este efecto radica en las modificaciones epigenéticas, en particular la desmetilación del ADN. La vitamina C favorece la eliminación de grupos metilo del ADN, lo que posibilita la activación de genes que normalmente permanecerían apagados o suprimidos. Cuando los genes involucrados en el crecimiento y la diferenciación de las células de la piel se reactivan, se incrementa la producción y renovación de queratinocitos, contribuyendo al engrosamiento y la salud de la epidermis.
Estos resultados subrayan la importancia de una adecuada ingesta y absorción de vitamina C en todas las etapas de la vida, especialmente en la edad avanzada, para favorecer la renovación de la piel y defenderla del adelgazamiento asociado al envejecimiento. El avance conseguido por los investigadores japoneses abre nuevas perspectivas en el cuidado dermatológico y en la prevención del deterioro cutáneo, consolidando la relevancia de la vitamina C más allá de la nutrición convencional.