Planificar las comidas y hacer una lista detallada antes de ir al supermercado es fundamental para mantener una alimentación equilibrada y ajustada al presupuesto. Según la institución Mayo Clinic, esta estrategia de las «tres P» (planificar, comprar y preparar) reduce la improvisación y ayuda a evitar el desperdicio de alimentos.
Organizar un menú semanal, aunque sea aproximado, permite priorizar alimentos frescos y básicos de despensa, evitando decisiones impulsivas. Además, hacer la lista por categorías facilita un recorrido ágil por la tienda y favorece la adquisición de productos variados y nutritivos.
Para lograr una compra saludable, se sugiere priorizar alimentos integrales y densos en nutrientes, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas y lácteos o alternativas vegetales. Mantener despensa y congelador abastecidos con productos duraderos también ayuda a reducir la frecuencia de compras.
Otras estrategias clave son etiquetar y congelar las sobras, reutilizar restos en nuevas preparaciones, comprar a granel cuando es posible y limitar el consumo de productos ultraprocesados. Leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales también es fundamental al elegir productos envasados.
Integrar estas recomendaciones puede facilitar la organización y transformar la experiencia de compra, ayudando a cualquier consumidor a optimizar la alimentación y la economía doméstica.