Un grupo de investigadores presentó esta semana un sistema de monitoreo remoto diseñado para pacientes con enfermedades crónicas, que combina dispositivos portátiles con inteligencia artificial para anticipar complicaciones y optimizar tratamientos.
El desarrollo integra sensores biométricos capaces de registrar en tiempo real parámetros como frecuencia cardíaca, presión arterial, niveles de oxígeno y actividad física. Los datos se transmiten automáticamente a una plataforma segura en la nube, donde algoritmos de aprendizaje automático identifican patrones y generan alertas tempranas para el equipo médico.
Según los responsables del proyecto, esta tecnología busca reducir internaciones innecesarias y mejorar la adherencia a los tratamientos, ya que permite un seguimiento continuo sin necesidad de visitas presenciales frecuentes. Además, el sistema se diseñó bajo estándares internacionales de ciberseguridad y cumple con normativas de protección de datos sanitarios.
Actualmente se encuentra en fase de prueba piloto en tres hospitales universitarios, con resultados preliminares que muestran una reducción del 30% en descompensaciones graves en pacientes con insuficiencia cardíaca.
Los especialistas destacan que la incorporación de este tipo de soluciones marca un paso clave hacia la medicina personalizada y preventiva, optimizando recursos del sistema de salud y mejorando la calidad de vida de los pacientes.
