Las batatas han conquistado el mundo de la alimentación saludable, mientras que la papa común suele quedar relegada. Pero ¿realmente la batata merece el estatus de «superalimento»? Un análisis más profundo revela que el debate entre estos dos tubérculos es mucho más equilibrado de lo que se cree.
Batatas: Nutrientes, Fibra y Evidencia Científica
Las batatas se destacan por su alta concentración de antioxidantes y su aporte significativo de vitamina A y vitamina C. Además, su contenido de fibra duplica al de la papa común, lo que favorece una liberación más gradual de energía. Estudios recientes respaldan estos efectos positivos, como una mejora en los niveles de vitamina A y la capacidad antioxidante.
Papas Comunes: Potasio, Vitamina B6 y Respaldo Científico
Por su parte, las papas comunes son una fuente importante de potasio, un mineral fundamental para regular la presión arterial y disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular. También aportan vitamina C y casi la mitad de la ingesta diaria recomendada de vitamina B6. Estudios han asociado el consumo de papa cocida sin piel con mejoras en la salud cardiovascular.
Más allá de los Tubérculos: La Importancia del Método de Preparación
Según la Escuela de Salud Pública de Harvard, tanto las batatas como las papas pueden formar parte de una dieta equilibrada si se consumen hervidas, al vapor o asadas, evitando las frituras o productos ultraprocesados. El verdadero impacto dependerá tanto del tipo de tubérculo como de la forma en que se consuma.
En resumen, las batatas no superan claramente a las papas comunes en cuestión de beneficios. Ambas pueden integrarse de manera saludable en una alimentación variada y equilibrada.