Salud - Página de Inicio
Salud

Cómo lograr metas audaces en el deporte según un escalador extremo

La historia de Alex Honnold trasciende sus hazañas y se convierte en una invitación a perseguir grandes metas a través de pequeños pasos, gestionar el miedo con disciplina y transformar la conciencia de la finitud en una fuente inagotable de motivación.

Autor
Editorial

Compartir

Considerado un referente de la escalada moderna, Honnold es admirado por la forma en que enfrenta los grandes desafíos. En una reciente entrevista, repasó sus inicios y la preparación meticulosa detrás del ascenso de El Capitán en solitario, resaltando los procesos mentales y físicos que le permitieron lograrlo.

«La escalada siempre fue una motivación intrínseca para mí», recordó Honnold. Desde pequeño, la sensación de moverse sobre la roca le bastaba para sentirse impulsado. Con los años y la profesionalización, aparecieron también motivaciones externas, como el reconocimiento público. Para el alpinista, el reto está en mantener el equilibrio entre ambas.

El ascenso sin cuerda de El Capitán fue fruto de años de preparación detallada. Honnold memorizó los movimientos de los tramos más complejos y confió en su experiencia para las secciones más sencillas. La clave es alcanzar un estado de autopiloto. «El objetivo es no pensar demasiado, no dudar, simplemente hacer lo que has practicado», explicó.

Frente al peligro, la gestión del miedo resulta central. El escalador rechaza la idea de que no sienta temor; pudo aprender a identificar y controlar sus emociones mediante exposición progresiva y entrenamiento mental.

Honnold destacó que la escalada permite una carrera más extendida que otros deportes de alto impacto, ya que la técnica, la movilidad y la capacidad de adaptación son más determinantes que la fuerza bruta. Además, celebró que el auge de la disciplina haya transformado la cultura del deporte, permitiendo que más personas puedan vivir de ella.

Uno de los momentos más profundos de la entrevista fue su reflexión sobre el riesgo y la mortalidad. Desde la temprana pérdida de su padre, Honnold prefiere asumir riesgos calculados y perseguir objetivos que le llenen de orgullo, antes que vivir con el arrepentimiento de no haber intentado lo que realmente le apasiona.

Su filosofía se basa en la búsqueda de sentido en el esfuerzo cotidiano. Para Honnold, el valor reside en la constancia diaria más que en los grandes hitos. A quienes se inician en la disciplina, recomendó priorizar técnica y movilidad sobre fuerza, y buscar el equilibrio entre el esfuerzo y el disfrute.

La historia de Alex Honnold se convierte en una invitación a perseguir grandes metas a través de pequeños pasos, gestionar el miedo con disciplina y transformar la conciencia de la finitud en una fuente inagotable de motivación.

Autor
Editorial