Un reciente análisis realizado por expertos de universidades australianas reveló que las personas con trastornos mentales graves, como el trastorno bipolar y la esquizofrenia, enfrentan riesgos significativamente mayores en materia de salud oral. De hecho, tienen hasta cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedad periodontal y casi tres veces más riesgo de perder todos los dientes en comparación con la población general.
Los problemas dentales, como caries, enfermedad de las encías o pérdida de piezas, afectan funciones básicas como la alimentación y el habla, deteriorando las relaciones sociales y el estado emocional. Gestos cotidianos como sonreír o entablar una conversación pueden volverse una fuente de angustia, favoreciendo el aislamiento y acentuando el malestar psicológico.
Según los investigadores, las afecciones dentales representan la tercera causa más común de hospitalizaciones evitables entre personas con enfermedades mentales graves. Además, se asocian con problemas crónicos como diabetes, patologías cardiovasculares y deterioro cognitivo, debido a la capacidad de las bacterias de la enfermedad periodontal para generar inflamación en todo el cuerpo.
El vínculo entre la salud mental y la salud bucal se explica, en parte, por la presencia de factores sociales comunes, como el desempleo, el aislamiento y la inseguridad habitacional, que deterioran tanto el estado anímico como la higiene y el acceso a tratamientos odontológicos. La falta de salud bucal puede convertirse en una barrera para encontrar empleo, perpetuando el círculo de exclusión y vulnerabilidad.
Frente a este escenario, los expertos señalaron la necesidad de adoptar un enfoque interdisciplinario en el sistema de salud, con equipos capacitados para abordar simultáneamente la salud mental y la salud bucal. También subrayaron la importancia de aumentar la financiación pública en promoción, prevención y atención integrada, con una mayor colaboración entre profesionales odontológicos, equipos de salud mental y redes comunitarias.