El panorama epidemiológico del dengue en Argentina muestra signos de mejora. Según los registros del Ministerio de Salud, entre 2022 y 2025 se observa una tendencia descendente en los diagnósticos notificados, particularmente desde la semana 45 de este año, comparado con los picos registrados durante 2023 y 2024. Sin embargo, esta mejoría no ha disminuido la vigilancia de las autoridades sanitarias respecto a la importancia de mantener estrategias preventivas robustas.
Desde noviembre de 2023, la vacuna tetravalente denominada Qdenga® comenzó a distribuirse en centros privados y farmacias del país. La acumulación de datos locales sobre su administración ha permitido generar información valiosa que complementa los estudios internacionales. Más de 112.000 personas en la región metropolitana bonaerense ya han recibido al menos una dosis, proporcionando un volumen significativo de experiencia práctica.
La vigilancia epidemiológica de los eventos adversos registra una incidencia de 1,9 casos por cada 1.000 dosis aplicadas. Lo relevante es que la gran mayoría de estos eventos, superior al 95%, corresponde a reacciones leves que se resolvieron sin necesidad de intervención adicional. Este perfil de seguridad ha sido destacado por especialistas como un indicador positivo del comportamiento de la vacuna en la población argentina.
En el marco de un encuentro científico organizado por la Fundación Vacunar, especialistas nacionales y regionales compartieron sus análisis sobre la implementación del inmunizante en el país. Participaron referentes en inmunizaciones, infectólogos y epidemiólogos que revisaron la evidencia generada en contextos reales, la tolerancia del inmunizante y los sistemas de vigilancia establecidos tras su adopción.
Un aspecto particularmente relevante del análisis fue la evaluación de seguridad en adultos mayores de 60 años, grupo etario que no contaba con datos previos suficientes. La investigación local demostró que no se registraron eventos adversos graves en esta población, un hallazgo que refuerza la confianza en la aplicación del inmunizante en edades avanzadas. Los investigadores realizaron un seguimiento activo de los pacientes vacunados, recopilando información sobre cualquier reacción notificada.
La estrategia de implementación en Argentina se enfocó inicialmente en departamentos de alto riesgo epidemiológico y en personas jóvenes. La Comisión Nacional de Inmunizaciones recomendó comenzar la vacunación en mayores de 15 y menores de 40 años, donde la incidencia de dengue resultaba más elevada. Esta decisión se tomó considerando el aumento de casos durante la temporada 2023-2024 y la expansión geográfica del virus hacia zonas del centro y norte de la Patagonia.
Entre los principales desafíos identificados está la cobertura de la segunda dosis, que resultó inferior a lo esperado. Los especialistas atribuyen esto principalmente a una menor percepción de riesgo en la población joven, lo que dificulta lograr coberturas óptimas en comparación con programas dirigidos a menores. Este aspecto subraya la importancia de mantener campañas de comunicación efectivas para mejorar la adherencia a esquemas completos de vacunación.
Del total de 156.676 dosis administradas, se notificaron cuatro casos considerados graves: un episodio de anafilaxia, un caso de púrpura trombocitopénica inmune, un linfoma de Hodgkin y un síndrome nefrótico. Ninguno de estos casos requirió cuidados intensivos ni dejó secuelas permanentes. El análisis no identificó diferencias en la frecuencia de eventos según edad, género, presencia de comorbilidades, ni se reportaron muertes o síndromes neurológicos graves.
Un dato comparativo de interés es que la tasa de anafilaxia registrada en Argentina resultó significativamente más baja que la observada en Brasil. Tampoco se detectó incremento de eventos adversos en mayores de 60 años ni cuando la vacuna se coadministró con otros inmunizantes como la vacuna antigripal o la de fiebre amarilla. Las reacciones alérgicas en general fueron poco frecuentes, diferenciándose del patrón observado en el país vecino.
Los expertos enfatizaron que la seguridad del inmunizante en adultos mayores quedó confirmada tras la aplicación de más de 150.000 dosis. Aunque el número de casos en embarazadas y mujeres lactantes es limitado, no se identificaron señales de seguridad nuevas en estos grupos. La experiencia acumulada a largo plazo también sugiere que no sería necesario un refuerzo a los siete años, manteniéndose la protección.
El control efectivo del dengue requiere un enfoque integral que combine múltiples estrategias. La vacunación representa una herramienta valiosa, pero debe complementarse con control del vector mosquito y vigilancia epidemiológica activa. Los especialistas subrayan que vacunar antes del período de mayor circulación viral ayuda a proteger a la población más expuesta y permite actuar de manera preventiva frente a potenciales brotes.
El comportamiento epidemiológico del dengue se caracteriza por su irregularidad, pudiendo reaparecer en cualquier momento y expandirse hacia nuevas zonas geográficas. Por esta razón, es fundamental mantener todas las medidas de prevención de forma sostenida: inmunización, control del entorno y uso de repelentes. La última expansión del virus no solo alcanzó el norte del país, sino también zonas del centro e incluso del norte patagónico.
Desde la perspectiva regional, especialistas brasileños aportaron información sobre la magnitud de los brotes en su país y las diferencias observadas en reacciones alérgicas a la vacuna entre ambas naciones. Este intercambio científico subraya la importancia de la coordinación internacional y la adaptación de estrategias según las variaciones epidemiológicas locales.
Actualmente, la vacuna Qdenga® está disponible desde los cuatro años sin límite superior de edad en el ámbito privado, mientras que el acceso a través del sistema público se define según el riesgo epidemiológico de cada región. El encuentro científico puso en relieve la necesidad de información clara, vigilancia constante y estrategias específicas adaptadas a cada región y grupo etario. La disponibilidad de una vacuna segura y eficaz amplía significativamente las posibilidades de prevención y fortalece la estrategia sanitaria regional frente a la expansión del dengue.