La movida comercial entre El Salvador y Bolivia está tomando temperatura. Hace apenas un mes que entró en vigencia el Acuerdo de Alcance Parcial y ya se están dando los primeros pasos concretos para aprovecharlo. El Ministerio de Relaciones Exteriores salvadoreño organizó un foro virtual para acercar a la industria farmacéutica local con potenciales compradores y socios en territorio boliviano.
La jugada no es menor: el acuerdo, que arrancó el 30 de julio, abre las puertas a unas 250 manufacturas salvadoreñas con acceso preferencial, y entre ellas los medicamentos tienen un lugar destacado. Para la embajadora Ana Rivas, esta jornada fue “un espacio importante para el intercambio de información y la identificación de oportunidades”, aprovechando el potencial que El Salvador ofrece como socio comercial.
Qué se juega en este acuerdo
El mecanismo es de doble vía y busca dinamizar las economías internas. Mientras El Salvador otorga beneficios arancelarios a 250 productos bolivianos (flores, habas, frutas, yerba mate y nueces de Brasil), Bolivia responde con ventajas para 259 productos salvadoreños, donde además de medicamentos humanos y veterinarios, entran alimentos, bebidas, plásticos y confecciones.
El foro convocó a unos 50 empresarios de ambos países, con el respaldo de la Asociación de Representantes Importadores y Distribuidores de Fármacos (ASOFAR), el estudio jurídico Dentons y la agencia INVEST de El Salvador. No es solo una reunión más: es la señal de que el sector privado está mirando con atención este corredor comercial.
Más allá de los medicamentos
La agenda no se limita a lo farmacéutico. En abril, la embajada ya había organizado un encuentro en El Alto con la Cámara de Industria y Comercio, donde más de 80 asistentes de construcción, alimentos, finanzas e industria exploraron acuerdos bilaterales. La propia Rivas lo resumió así: “Nuestro país vive una transformación”, con avances en seguridad jurídica, clima de negocios y facilitación del comercio.
El acuerdo también moderniza los procedimientos aduaneros, con la firma digital como herramienta clave para agilizar trámites y alinearse con estándares internacionales. La apuesta es clara: diversificar la oferta exportable y tejer una red más densa entre los sectores empresariales de ambos países.
Queda por ver si esta voluntad diplomática se traduce en números concretos de intercambio. Pero el terreno ya está allanado, y las farmacéuticas salvadoreñas tienen una oportunidad que no aparece todos los días.