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Perros excepcionales aprenden vocabulario escuchando diálogos cotidianos

Un hallazgo fascinante revela que ciertos perros poseen la capacidad de aprender palabras de manera pasiva, escuchando intercambios verbales entre sus dueños, demostrando procesos cognitivos comparables a los de infantes humanos.

Autor
Editorial

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La inteligencia canina va más allá del adiestramiento convencional. Mientras que la mayoría de los perros aprenden comandos básicos como «sentarse» o «quedarse» mediante instrucción directa, existe un grupo extraordinariamente raro de caninos que desarrolla vocabularios mucho más amplios de forma completamente diferente: absorbiendo el lenguaje del entorno familiar sin que se les enseñe explícitamente.

Investigadores de la Universidad Eötvös Loránd en Budapest presentaron evidencia científica en enero de 2026 demostrando que estos perros «Aprendices de Palabras Dotados» (GWL) pueden incorporar nombres de objetos simplemente observando conversaciones entre miembros de sus familias humanas. Este mecanismo de aprendizaje replica notablemente la forma en que niños de año y medio adquieren vocabulario, escuchando a quienes los rodean sin ser el foco directo de la instrucción.

El investigador principal Shany Dror enfatizó un punto crucial: «Los procesos sociocognitivos que permiten aprender palabras del habla escuchada no son exclusivamente humanos». Bajo condiciones específicas, algunos perros manifiestan comportamientos cognitivos sorprendentemente similares a los de infantes humanos, desafiando nuestras suposiciones sobre las capacidades mentales caninas.

El diseño experimental fue ingenioso y revelador. Los investigadores trabajaron con diez perros superdotados en dos escenarios distintos:

  • Primer escenario: Los dueños introducían juguetes nuevos e interactuaban directamente con el perro, etiquetando repetidamente los objetos mientras jugaban.
  • Segundo escenario: El perro observaba pasivamente mientras su dueño conversaba con otra persona sobre los mismos juguetes, sin dirigirse al animal en ningún momento.

Cada situación se extendía durante ocho minutos, fraccionada en sesiones breves para mantener la atención canina. Posteriormente, para verificar si realmente habían aprendido, los juguetes se trasladaban a otra habitación y se pedía a terceros que los recuperaran usando solo el nombre del objeto.

Los resultados fueron prácticamente idénticos en ambas condiciones. Los perros dotados aprendieron los nombres de los juguetes mediante habla escuchada con la misma efectividad que cuando se les instruía directamente, sugiriendo que el mecanismo de aprendizaje es robusto y flexible.

Un segundo experimento elevó la complejidad considerablemente. Los dueños mostraban un juguete al perro, lo guardaban dentro de un cubo y solo entonces pronunciaban su nombre, cuando ya no estaba visible. Esta tarea requería que los caninos recordaran la asociación entre palabra y objeto incluso sin estímulo visual presente. Sorprendentemente, la mayoría de los perros GWL dominó esta prueba más exigente, recuperando correctamente el juguete cuando se les solicitaba.

La científica senior Claudia Fugazza destacó que estos hallazgos sugieren que los perros GWL utilizan mecanismos flexibles y variados para incorporar nuevas etiquetas de objetos, no dependiendo de una única estrategia cognitiva. Esta versatilidad mental podría ser lo que distingue a estos animales excepcionales del resto de la población canina.

Desde una perspectiva más amplia, el estudio propone que la capacidad de aprender del habla escuchada podría depender de mecanismos compartidos entre especies, en lugar de ser un rasgo exclusivamente humano ligado al desarrollo del lenguaje. Esto abre interrogantes fascinantes sobre la evolución de las capacidades cognitivas en diferentes animales.

Sin embargo, es fundamental aclarar que los perros Gifted Word Learner son extraordinariamente raros. Una investigación anterior de 2021 que buscó globalmente caninos que hubieran aprendido nombres de juguetes identificó apenas seis ejemplares. Dror fue explícito al señalar: «No sugerimos que todos los perros aprendan de esta manera, ni mucho menos». Se trata de excepciones cognitivas, no de capacidades generalizables a la población canina común.

Estos perros notables forman parte del Genius Dog Challenge, un proyecto de investigación dedicado a comprender los talentos únicos de estos aprendices excepcionales. Los dueños que crean que sus mascotas poseen vocabularios extensos de nombres de objetos pueden contactar a los investigadores para participar en futuros estudios, contribuyendo al conocimiento científico sobre las capacidades mentales caninas.

Autor
Editorial