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BA.3.2 en Argentina: qué hay detrás de la nueva variante y por qué no hay que entrar en pánico

Autor
Editorial

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La detección de los primeros casos de la variante BA.3.2 en la provincia de Buenos Aires puso en alerta al sistema sanitario argentino, aunque los expertos prefieren hablar de monitoreo antes que de alarma. El hallazgo surgió del trabajo de vigilancia genómica del ANLIS Malbrán, que identificó este linaje del SARS-CoV-2 en tres muestras tomadas entre abril y julio de 2026.

La novedad no implica necesariamente un cambio de escenario. Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), esta variante entra en la categoría de Variante Bajo Monitoreo (VUM), la misma clasificación que le dio la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir: se vigila, pero no hay pruebas de que provoque cuadros más severos que otros linajes recientes.

Qué se sabe de los casos detectados

Los tres pacientes son residentes de la provincia de Buenos Aires. Sobre un total de 21 genomas secuenciados en ese período, tres correspondieron a BA.3.2, lo que representa un 14% de las muestras. Uno de ellos requirió internación por comorbilidades previas, pero todos evolucionaron de manera favorable, según el parte oficial.

Ese dato es central para dimensionar el hallazgo. La presencia de una variante nueva no equivale a una amenaza confirmada. Lo que observan los especialistas es si el linaje gana terreno, si escapa a las defensas previas o si modifica el impacto clínico. Por ahora, el cuadro permanece estable y con circulación baja del virus.

Origen y trayectoria internacional

BA.3.2 desciende de Ómicron BA.3 y se detectó por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024. La OMS la designó como variante bajo vigilancia el 5 de diciembre de 2025. Antes de llegar a Argentina, ya circulaba en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa, entre otros países de la región de las Américas.

Su comportamiento global no fue uniforme. A fines de 2025 mostró un aumento de presencia, llegando a cerca del 20% de las secuencias notificadas en las semanas 4 y 5 de 2026. Sin embargo, entre junio y julio de ese año, su proporción descendió de 15,1% a 6,45%. La caída sugiere que no avanza de manera lineal ni imparable.

La mirada de los especialistas

El infectólogo Hugo Pizzi aportó una perspectiva tranquilizadora: “Esta nueva variante es un desprendimiento de Ómicron. El virus quiere persistir y por eso muta constantemente, pero hoy el 97% de las internaciones se deben a la gripe H3N2, principalmente porque la gente no se vacunó contra la influenza”.

La recomendación central sigue siendo la misma: completar esquemas de vacunación, tanto contra COVID como contra gripe, y mantener la vigilancia epidemiológica activa para detectar cambios en el comportamiento del virus.

En definitiva, la llegada de BA.3.2 al país merece atención, pero no pánico. La infraestructura de monitoreo funcionó, los casos fueron leves y la evidencia disponible no respalda un riesgo adicional sustancial para la población.

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