Hay noticias que se festejan a medias. La de Zoe Luna es una de ellas: después de un largo período internada en el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata, la nena recibió el alta y volvió a su casa. Un alivio enorme para la familia, aunque lejos de significar el final del camino.
Es que la leucemia no da tregua con el alta. El tratamiento sigue, y con él una rutina agotadora que exige presencia permanente. Sus papás, de 49 y 50 años, están sin trabajo y necesitan quedarse junto a ella todos los días, lo que les cierra la puerta a cualquier ingreso laboral.
Desde el entorno de Zoe renovaron el pedido de ayuda económica. No es un capricho: son los gastos que aparecen día a día y que el sistema de salud no cubre. «El hospital se hace cargo de todo. Estamos muy contentos con la atención, pero las cosas del día a día van por cuenta de la familia. Ellos están sin trabajo y ella necesita cremas, leche, agua mineral», detallaron allegados.
La situación se vuelve más compleja ahora que Zoe está en casa. El acompañamiento ya no es solo durante la internación: requiere que sus padres se dediquen de manera permanente a cuidarla, lo que agrava la dificultad para sostener los gastos del hogar.
Cómo colaborar
Quienes quieran dar una mano pueden hacer una transferencia al alias Adriano31, a nombre de Adriano Alejandro Luna. Desde su entorno remarcaron que cualquier aporte, por pequeño que parezca, ayuda a afrontar los gastos cotidianos mientras Zoe continúa con su recuperación.
La historia de Zoe es también un recordatorio de algo que suele quedar en segundo plano cuando se habla de enfermedades graves: el costo invisible del cuidado. Mientras los equipos médicos hacen su parte, las familias cargan con una mochila económica y emocional que rara vez aparece en los titulares. En este caso, la solidaridad es la herramienta más concreta para que esa mochila pese un poco menos.