Instagram Twitter
RedSaludArgentina

Coqueluche en aumento: siete niños fallecidos y cifras alarmantes en 2025

La tos convulsa vuelve a ser protagonista de las alertas sanitarias nacionales. Con cifras que superan registros históricos recientes, expertos advierten sobre la urgencia de fortalecer estrategias de inmunización en territorios críticos.

Autor
Editorial

Compartir

La tos convulsa o coqueluche mantiene una trayectoria ascendente que genera preocupación en las autoridades sanitarias. Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional, el panorama actual revela dimensiones que trascienden lo meramente estadístico para convertirse en una cuestión de salud pública urgente.

Durante el presente año, se han confirmado 688 casos de coqueluche de un total de 5.110 sospechosos, lo que representa una incidencia acumulada de 1,45 por cada 100.000 habitantes. Esta cifra resulta particularmente significativa al compararse con períodos anteriores: supera ampliamente los registros desde 2020 y se posiciona por encima de lo documentado en 2023, año que ya había marcado un hito preocupante con el brote en Salta.

La distribución geográfica del problema no es uniforme. Veinte jurisdicciones reportan incrementos, aunque la concentración se observa principalmente en dos regiones: el Centro, donde Buenos Aires lidera los números, y el Sur, donde Tierra del Fuego ha experimentado un brote significativo. Esta disparidad territorial refleja dinámicas epidemiológicas complejas que merecen análisis específicos.

El aspecto más crítico radica en la mortalidad. Siete niños menores de dos años han fallecido por esta enfermedad durante 2025. La distribución etaria de estas muertes es reveladora: cuatro ocurrieron en menores de seis meses, uno entre los seis y once meses, y dos en el grupo de doce a veintitrés meses. La tasa de letalidad alcanza el 1,2% para el año en curso.

Un dato particularmente inquietante emerge del análisis de estos fallecimientos: ninguno de los cuatro casos en edad de vacunación registra dosis en el sistema NOMIVAC. Los tres restantes corresponden a menores de dos meses, grupo en el que aún no se inicia la inmunización, aunque tampoco se registra vacunación materna en estas familias. Este patrón sugiere brechas críticas en la cobertura y acceso a vacunas.

Las autoridades sanitarias enfatizan que la vacunación constituye la principal herramienta de prevención y protección contra esta enfermedad. Sin embargo, el panorama provincial revela desigualdades preocupantes:

  • Provincias con coberturas óptimas: Tierra del Fuego, La Pampa, Jujuy, Neuquén, Mendoza y San Juan mantienen altos porcentajes de inmunización, con esquemas completos y refuerzos sostenidos.
  • Jurisdicciones con coberturas críticas: Buenos Aires, CABA, Formosa, Santa Fe, Corrientes y Misiones presentan porcentajes intermedios a bajos, siendo especialmente deficitarios los refuerzos de cinco y once años.
  • Vacunación materna: Existe variabilidad significativa entre provincias, con algunas alcanzando coberturas óptimas mientras otras permanecen por debajo de lo recomendado.

Este panorama epidemiológico plantea interrogantes sobre los mecanismos que perpetúan estas desigualdades. La acumulación de susceptibles en ciertas regiones crea condiciones propicias para la circulación del patógeno, especialmente en poblaciones vulnerables como los menores de seis meses, quienes aún no completan sus esquemas de inmunización.

El desafío actual trasciende la simple distribución de vacunas. Implica fortalecer sistemas de vigilancia epidemiológica, mejorar la accesibilidad en territorios con coberturas bajas y generar estrategias comunicacionales que refuercen la confianza en la inmunización como medida preventiva fundamental.

Autor
Editorial