La genética siempre guarda secretos que impactan directamente en cómo nos sentimos día a día. Uno de esos misterios es el gen MTHFR, una variante que porta casi la mitad de la población mundial y que podría estar incidiendo en tus niveles de energía, tu estado de ánimo e incluso en la salud reproductiva.
El biólogo humano Gary Brecka encendió las alarmas en el podcast Ultimate Human al explicar que esta mutación genética interfiere con la capacidad del cuerpo para procesar el folato. En criollo: tu organismo recibe el nutriente pero no puede aprovecharlo como corresponde, generando una deficiencia silenciosa que pocos médicos detectan a tiempo.
¿Qué es exactamente el gen MTHFR?
El gen MTHFR (metilentetrahidrofolato reductasa) funciona como una especie de fábrica que convierte el ácido fólico en su forma activa, conocida como 5-MTHF o metilfolato. Cuando esta mutación está presente, la conversión no se completa y el folato queda atrapado en un estado que el cuerpo no puede utilizar.
Las consecuencias van más allá del cansancio. Según Brecka, esta condición se asocia con:
- Ansiedad y trastornos del estado de ánimo
- TDAH en niños y adultos
- Abortos espontáneos recurrentes
- Fatiga crónica y falta de energía
“Las personas no están rotas, simplemente tienen una deficiencia”, sentenció el especialista, quien insiste en que una vez identificada la mutación, la solución es sorprendentemente simple.
Ácido fólico vs. metilfolato: la clave está en la forma
Acá viene el quid de la cuestión. El ácido fólico que encontramos fortificado en panes, harinas y cereales no existe en la naturaleza. Es un compuesto sintetizado en laboratorio en 1943 y que desde 1993 se añade obligatoriamente a los granos procesados en varios países.
Para quienes portan la mutación MTHFR, este ácido fólico sintético no solo resulta inútil sino que puede acumularse en el organismo sin procesarse. La alternativa es optar por metilfolato o 5-MTHF, la forma biodisponible que el cuerpo puede aprovechar directamente. Las mujeres embarazadas deberían prestar especial atención a este detalle al elegir sus vitaminas prenatales.
Vitamina D3: el rango óptimo que casi nadie conoce
Brecka también puso el foco en la vitamina D3, otro pilar de su protocolo de longevidad. Mientras la medicina tradicional considera normal un rango de 30 a 100 nanogramos por decilitro, el biólogo sostiene que 30 es prácticamente una deficiencia clínica.
Su recomendación apunta a mantener niveles entre 60 y 80 nanogramos por decilitro, asociados con menor riesgo de cáncer de mama en mujeres. Para lograrlo, sugiere un mínimo de 5.000 UI diarias, incluso con exposición solar adecuada.
Pero ojo, hay una advertencia importante: la D3 nunca debe tomarse sola. “La vitamina D3 es una molécula de transporte de calcio, y la K2 determina si ese calcio llega al hueso o se deposita en la pared arterial”, explicó. La combinación de ambos nutrientes es innegociable para proteger la salud cardiovascular.
Alimentación y longevidad: menos dogma, más sentido común
En materia de alimentación, Brecka desmonta mitos. Analizó regiones del mundo con alta expectativa de vida y encontró un único denominador común: la ausencia de alimentos ultraprocesados. No importa si la dieta es alta en carbohidratos o en proteínas animales, lo que marca la diferencia es evitar todo lo que venga en paquete con lista interminable de ingredientes.
Su propia mesa incluye huevos de pastoreo, carnes de animales alimentados a pasto, verduras salteadas en manteca y carbohidratos de absorción lenta como batata o arroz integral. La zona mediterránea, con su alto consumo de aceite de oliva, es otro ejemplo que menciona como modelo de longevidad.
Respiración: la herramienta gratuita para regular el sistema nervioso
El protocolo de Brecka no estaría completo sin el trabajo respiratorio. Por la mañana practica tres rondas de respiraciones profundas estilo Wim Hof con apneas prolongadas. Por la noche, recurre a exhalaciones largas y lentas para activar el sistema parasimpático.
“Cuanto más larga es la exhalación, mayor es el impacto sobre la relajación”, sostiene. Esta práctica gratuita y portable permite transitar deliberadamente del estado de estrés al de descanso, una herramienta invaluable en tiempos donde la ansiedad parece ser la epidemia moderna.
La genética no es un destino inmodificable. Conocer tu perfil y ajustar la suplementación puede ser el primer paso hacia una vida con más energía y mejor calidad. Como dice Brecka, la respuesta no está en dietas milagrosas sino en entender cómo funciona tu cuerpo.