La administración Trump dio un nuevo paso en su cruzada contra los altos costos de los remedios en Estados Unidos. El 31 de agosto, en la Oficina Oval, se anunció la incorporación de nueve laboratorios más a un esquema de reducción de precios que ya venía dando que hablar. La movida no es menor: con estas firmas, ya son 26 las compañías que se sumaron a la iniciativa, y según los cálculos oficiales, representan nada menos que el 89% del mercado de medicamentos de marca en el país.
El dato que más llama la atención es el potencial ahorro: se habla de más de USD 600.000 millones en un período corto. Una cifra que, si se concreta, sería un golpe histórico al bolsillo de los pacientes y a las arcas del sistema público. Pero, como siempre, hay que leer la letra chica.
La estrategia de la “nación más favorecida”
El corazón de esta política es el mecanismo conocido como “nación más favorecida” (MFN, por sus siglas en inglés). En criollo, lo que busca es que los precios que se pagan en Estados Unidos por los medicamentos de marca sean comparables a los de otros países desarrollados, donde históricamente los costos son mucho más bajos. Es una idea que suena razonable, pero que choca con una industria poderosa y con un sistema de salud fragmentado.
Trump, fiel a su estilo, lo resumió con su habitual optimismo: “Ahora tenemos 26 empresas que representan el 90% del mercado farmacéutico nacional, y el otro 10% también se está sumando”. La declaración, recogida por CBS News, pinta un panorama de adhesión casi total. Sin embargo, la Casa Blanca no dio detalles sobre qué medicamentos específicos están incluidos ni qué porcentajes de descuento se acordaron con cada empresa. Los interrogantes, entonces, siguen flotando.
Quiénes son los nuevos jugadores
Las nueve compañías que formalizaron su ingreso son, en su mayoría, firmas de tamaño medio que ahora se suman al grupo de las 17 que ya habían aceptado el trato. La lista incluye nombres conocidos y otros no tanto:
- Alcon
- Astellas Pharma
- BeOne Medicines
- BridgeBio
- CSL
- Kyowa Kirin
- Sun Pharma
- Teva Pharmaceuticals
- UCB
La presencia de Teva, uno de los mayores fabricantes de genéricos del mundo, y de Alcon, especializada en salud ocular, le da al acuerdo un peso específico importante. Pero la falta de transparencia sobre los términos exactos de cada convenio deja un sabor agridulce.
Más que precios: inversión y reserva estratégica
El anuncio no se limitó a los descuentos. Las nueve farmacéuticas también se comprometieron a inyectar al menos USD 19.600 millones en manufactura local en el corto plazo. Una movida que busca fortalecer la producción doméstica y, de paso, despegarse de la dependencia de proveedores extranjeros, especialmente en un contexto geopolítico tenso.
Además, varias empresas acordaron donar ingredientes farmacéuticos activos para la Reserva Estratégica (SAPIR). La idea es garantizar el abastecimiento ante emergencias y no quedar a merced de interrupciones en la cadena de suministro global. Un punto que, visto lo ocurrido durante la pandemia, no es menor.
El impacto en Medicaid y el consumidor final
Otro de los ejes del acuerdo es el acceso a los programas de Medicaid en todos los estados. La administración estima que esto generará miles de millones de dólares en ahorros para el sistema de salud público, que es el que asiste a las personas de bajos ingresos. Y para el ciudadano de a pie, la rebaja llegaría de forma directa a través de TrumpRx, un sitio web lanzado en febrero de 2026 donde se pueden conseguir descuentos en medicamentos de marca.
La pregunta que muchos se hacen es si esta política de adhesión voluntaria es suficiente o si, en algún momento, hará falta una regulación más dura. El tiempo dirá si estos acuerdos se traducen en una verdadera baja de precios en las farmacias o si quedan en una declaración de buenas intenciones. Mientras tanto, la administración Trump suma un nuevo capítulo en su intento de domar a una industria que, hasta ahora, siempre encontró la manera de esquivar los golpes.