Los medicamentos GLP-1 se convirtieron en los grandes protagonistas del tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Sin embargo, un nuevo estudio francés presentado en Viena durante la reunión anual de la Academia Europea de Dermatología y Venereología puso el foco en un efecto poco explorado: los problemas en las uñas y el cabello.
La investigación comparó a 1.904 personas con diabetes tipo 2 y/o obesidad. De ese total, 575 usaban GLP-1 y 1.329 nunca habían recurrido a estos fármacos. Los resultados fueron contundentes: el 66% de los usuarios reportó algún trastorno en las uñas, frente al 53% de los no usuarios.
El dato que más llamó la atención de los especialistas fue el desprendimiento de uñas, cuya probabilidad se cuadruplicó entre quienes tomaban GLP-1. Además, la decoloración afectó al 46% de los usuarios, muy por encima del 17% registrado en el grupo sin medicación.
El dermatólogo Charles Taïeb, del Hospital Universitario Necker de París y coautor del trabajo, remarcó que hasta ahora estos cambios eran considerados meramente anecdóticos. Su equipo aclaró que el fenómeno no se explica solo por la pérdida de peso: incluso al comparar personas que bajaron kilos con o sin GLP-1, el riesgo siguió siendo mayor para los usuarios de los fármacos.
De todos modos, los investigadores fueron cautos. La mitad de los participantes ya tenía problemas de uñas antes de empezar el tratamiento. Aun ajustando ese factor, los usuarios de GLP-1 continuaron mostrando dos o tres veces más probabilidades de desprendimiento o decoloración.
Un segundo estudio, liderado por el dermatólogo parisino Bruno Halioua, analizó la caída del cabello en la misma población. Los números también sorprendieron:
- El 50% de los usuarios de GLP-1 reportó pérdida inusual de cabello, contra el 34% de los no usuarios.
- La pérdida de volumen o densidad capilar afectó al 42% de los usuarios y al 19% de los no usuarios.
- El 26% notó caída de cabello poco después de iniciar el tratamiento, frente al 12% del otro grupo.
Halioua subrayó un hallazgo que suele pasar desapercibido en la consulta: el enrojecimiento y el picor del cuero cabelludo acompañaban frecuentemente la caída del pelo. «La inflamación del cuero cabelludo era la regla y no la excepción, algo que los clínicos actualmente no buscan y que podría ser tratable», explicó.
Para el especialista, esto sugiere que lo que ocurre en el cuero cabelludo puede ir más allá de la caída clásica asociada a una rápida pérdida de peso e involucrar un componente inflamatorio.
Ambos trabajos tienen una limitación importante: no pueden demostrar causa y efecto. Por eso ya está previsto un ensayo prospectivo más riguroso que seguirá los cambios en cabello, cuero cabelludo y uñas desde el inicio del tratamiento con GLP-1.
El consejo de Halioua apunta a no suspender la medicación por cuenta propia. «Estos cambios son frecuentes, generalmente benignos, y no son motivo para detener un tratamiento eficaz por iniciativa propia», afirmó. Y agregó: «Cualquiera que note caída de cabello, un picor o cambios en el cuero cabelludo o las uñas rojas debería mencionarlo a su médico antes que suspender la terapia».
Vale aclarar que estos hallazgos fueron presentados en una reunión médica, por lo que deben considerarse preliminares hasta su publicación en una revista revisada por pares. La recomendación para los pacientes es clara: equilibrar los beneficios de perder peso con cualquier cambio en el pelo o las uñas, siempre bajo supervisión profesional.