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RedSaludArgentina

Escherichia coli: Argentina reduce a la mitad los casos de SUH en ocho años

El síndrome urémico hemolítico sigue siendo la principal causa de insuficiencia renal aguda en la infancia argentina. Aunque los casos cayeron casi un 48% desde 2017, los expertos advierten que relajar la vigilancia sería un error estratégico.

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Editorial

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La bacteria Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC) sigue siendo uno de los dolores de cabeza más serios para la salud pública argentina, sobre todo cuando se habla de los más chicos. En ese contexto, más de 150 profesionales de toda Latinoamérica se dieron cita en el III Simposio Argentino sobre Escherichia coli, un espacio que se extendió durante tres jornadas y que tuvo como eje central el intercambio de conocimiento científico en salud humana, sanidad animal y ecosistemas ambientales.

El acto de apertura estuvo encabezado por el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, junto a la directora de la ANLIS Malbrán, Claudia Perandones. La organización del encuentro quedó en manos de la propia ANLIS Malbrán y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, con el objetivo de tender puentes entre la investigación básica, la aplicada y la capacitación de recursos humanos.

Los números que se manejan en el país muestran una tendencia descendente sostenida en los casos de síndrome urémico hemolítico (SUH). Se pasó de 401 casos notificados en 2017 a 209 en 2025, lo que representa una caída del 47,9%. Un dato alentador, aunque desde el Ministerio de Salud prefieren no cantar victoria.

“Esta mejora no significa que podamos bajar la guardia. La vigilancia, el diagnóstico oportuno, la investigación y la prevención siguen siendo fundamentales”, remarcó Lugones durante la apertura. El funcionario también subrayó el valor de estos espacios que permiten que profesionales de distintas áreas trabajen codo a codo sobre un mismo objetivo: transformar el conocimiento en herramientas concretas para la prevención, el diagnóstico y el control de estas infecciones.

Por el lado de la ANLIS Malbrán, Perandones puso el foco en el rol estratégico que cumple la institución en la vigilancia y caracterización de estos microorganismos. Desde el Servicio de Fisiopatogenia del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) se coordina la Red Nacional de Diarreas y Patógenos Bacterianos de Transmisión Alimentaria, una estructura que integra alrededor de 250 laboratorios distribuidos en todo el territorio argentino.

Para caracterizar los microorganismos, la red apela a un arsenal tecnológico que incluye:

  • Biología molecular para la detección de material genético bacteriano.
  • Identificación proteómica que permite reconocer proteínas específicas de cada cepa.
  • Secuenciación genómica para leer el código genético completo de las bacterias.
  • Análisis bioinformático que procesa toda esa información y detecta factores de virulencia.

Todo este trabajo permite realizar vigilancia genómica de las cepas circulantes, seguir de cerca los brotes y aportar datos clave para la toma de decisiones sanitarias. Además, el Servicio de Fisiopatogenia participa junto al Servicio de Enterobacterias de la ANLIS Malbrán y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la coordinación de la Red PulseNet América Latina y el Caribe, una iniciativa que fomenta el intercambio de información entre laboratorios de la región y refuerza las capacidades de vigilancia y control.

A lo largo de las tres jornadas, los especialistas abordaron una agenda amplia que incluyó:

  • Epidemiología y vigilancia basada en laboratorio, con especial atención a los sistemas de notificación.
  • Nuevas tecnologías para el diagnóstico, orientadas a ganar velocidad y precisión.
  • Vigilancia genómica y mecanismos de virulencia y patogénesis.
  • Respuesta inmunológica del hospedador y factores que inciden en la evolución del SUH.
  • Avances en anticuerpos y vacunas, además de estrategias de prevención y control en humanos y animales.
  • Circulación de STEC en distintos ambientes y reservorios, y su interacción con bacteriófagos y otros microorganismos.
  • Experiencias en vigilancia epidemiológica, investigación traslacional y educación para la prevención.

El simposio también reservó espacios para analizar cómo se aplica el conocimiento científico en la práctica sanitaria cotidiana, desde el diagnóstico y seguimiento de los pacientes hasta la vigilancia epidemiológica y el diseño de nuevas estrategias de prevención. La agenda contempló además un taller regional de redes que reunió a referentes latinoamericanos para intercambiar avances en el estudio de Escherichia coli diarreigénico y fortalecer la cooperación científica entre instituciones de la región.

Lo que queda claro tras este tercer simposio es que la problemática de STEC y SUH exige un abordaje integral. No alcanza con diagnosticar y tratar: hace falta fortalecer las capacidades de vigilancia, articular disciplinas y sostener la cooperación entre países. El intercambio entre investigadores, profesionales de la salud, especialistas en sanidad animal y referentes institucionales es el camino para consolidar una mirada amplia sobre estas infecciones y convertir el conocimiento científico en herramientas concretas para la prevención, la detección oportuna y el control de una enfermedad que, aunque muestra avances, sigue siendo una amenaza latente para la infancia argentina.

Autor
Editorial