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Nuevo método revela cuántos médicos ejercen realmente en Argentina

Durante años, contar médicos en Argentina fue una tarea imprecisa: se sumaban matrículas sin saber quién ejercía de verdad. Un nuevo cruce de datos oficiales cambia esa lógica y ofrece, por primera vez, una foto más fiel del plantel médico disponible en el país.

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Editorial

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El Ministerio de Salud de la Nación dio a conocer un documento titulado “Médicos activos en Argentina. Estado de actividad de los profesionales médicos 2025”, que propone una mirada renovada sobre un viejo problema: saber con certeza cuántos médicos están realmente en condiciones de atender pacientes en el sistema sanitario. El trabajo se apoya en el Registro Federal de Profesionales de la Salud (REFEPS) y toma como fecha de corte el 31 de diciembre de 2025.

La novedad no pasa por la cantidad de matrículas, sino por la metodología. Hasta ahora, se consideraba activo a todo profesional menor de 65 años inscripto en el registro. Esa fórmula, cómoda pero imprecisa, dejaba afuera a médicos jubilados que siguen trabajando y contaba como disponibles a muchos que ya no ejercen. El nuevo enfoque reemplaza esa estimación por una clasificación basada en evidencia laboral, tributaria, previsional y migratoria.

El informe forma parte del proceso de adhesión de Argentina a la OCDE, que exigió reconstruir la serie histórica de médicos y enfermeros habilitados entre 1990 y 2025. Ese trabajo previo permitió afinar, en paralelo, la estimación de profesionales habilitados en la actualidad.

El universo analizado fue de 244.588 profesionales con al menos una matrícula activa al cierre de 2025. De ese total, el 79,3% (194.027) registra ejercicio real, mientras que el 20,7% (50.561) se encuentra inactivo. La tasa nacional de disponibilidad pasó de 41,6 a 41,8 médicos por cada 10.000 habitantes, un cambio menor en apariencia, pero con un trasfondo relevante.

El nuevo criterio incorporó 26.998 profesionales mayores de 65 años con señales de actividad y excluyó a 25.976 menores de 65 sin evidencia de ejercicio. Esto no significa que haya más jubilados trabajando ni menos jóvenes ejerciendo, sino que la corrección permite describir con mayor fidelidad la composición del plantel médico.

Dentro del segmento activo, la modalidad laboral se reparte así:

  • 54% tiene al menos un empleo en relación de dependencia.
  • 18,1% desarrolla actividad independiente.
  • 7,2% son jubilados que mantienen actividad.

Del 20,7% inactivo, el desglose también aporta datos jugosos: 7,9% son mayores de 65 retirados, 7,1% son médicos emigrados —de los cuales el 54,8% son extranjeros y más del 70% tiene entre 30 y 49 años—, un 5% no muestra actividad registrada y un 0,6% cae en la categoría de inactividad de baja intensidad.

La nacionalidad también marca diferencias. El padrón se compone de 211.032 médicos argentinos (86,3%) y 33.556 extranjeros (13,7%). Entre los primeros, el 82,9% registra actividad; entre los segundos, apenas el 57%. La brecha se explica, en gran medida, por la emigración: el 28,5% de los médicos extranjeros está inactivo por haber dejado el país.

El cruce entre nacionalidad y lugar de formación revela perfiles bien distintos:

  • Argentinos formados en el país (193.205): alta dependencia laboral (57,1%) y baja emigración (3,9%).
  • Extranjeros formados en Argentina (11.134): inactividad por emigración del 26,7%.
  • Extranjeros formados en el exterior: el perfil más crítico, con 31,1% de inactivos por emigración y 12,4% sin actividad registrada en ninguna fuente.

Detrás de estos números hay una ingeniería de datos que vale la pena mirar. El Observatorio Federal de Talento Humano en Salud (OFETHuS) cruzó la base del REFEPS con información del RENAPER, la ARCA, la ANSES, el SIPA y la Dirección Nacional de Migraciones. Esa integración es la que permite distinguir, con bastante precisión, quién ejerce, quién se jubiló, quién se fue del país y quién simplemente no deja rastro de actividad.

El valor de este cambio metodológico no es anecdótico. Para cualquier sistema de salud, planificar la formación, la distribución territorial y la contratación de médicos requiere saber cuántos profesionales hay y dónde están. Con datos más finos, las jurisdicciones pueden tomar decisiones menos intuitivas y más ancladas en evidencia.

El Ministerio anticipó que seguirá perfeccionando el modelo, con foco en tres frentes: profundizar el análisis de los casos sin actividad registrada, mejorar la identificación de trayectorias migratorias y caracterizar con más detalle la distribución de los profesionales en establecimientos y servicios de salud. La foto, por ahora, es más nítida que antes. El desafío será mantenerla actualizada.

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Editorial