La ciudad de Mar del Plata atraviesa una transformación demográfica profunda que ya muestra consecuencias concretas. Según un informe de la Red Mar del Plata Entre Todos, basado en datos del Registro de las Personas de la Provincia de Buenos Aires, el partido de General Pueyrredon registró en 2025 un crecimiento vegetativo negativo: fallecieron más personas de las que nacieron.
El dato no es menor. La tasa de natalidad cayó un 26% entre 2020 y 2025, y el año pasado se ubicó en 8,0, mientras que la tasa de mortalidad llegó a 10,6. Esa diferencia marca un punto de inflexión para una ciudad que, como otras del conurbano y del interior bonaerense, ve reducirse año tras año la cantidad de recién nacidos.
El fenómeno, sin embargo, excede a Mar del Plata. La comparación con otros distritos lo confirma:
- La Plata: la tasa de natalidad pasó de 15,2 a 10,4 entre 2020 y 2025.
- Quilmes: bajó de 13,9 a 7,9 en el mismo período.
- Lomas de Zamora: descendió de 10,4 a 5,1.
- La Matanza: cayó de 7,7 a 4,8.
La mortalidad, por su parte, también bajó respecto de los niveles críticos de la pandemia de coronavirus, pero la natalidad lo hizo a un ritmo mucho mayor. Esa asimetría explica por qué en General Pueyrredon las defunciones terminaron superando a los nacimientos.
El informe advierte que esta dinámica plantea desafíos de mediano y largo plazo para la planificación de políticas públicas. Entre los principales ejes a revisar aparecen:
- Los cambios en la estructura por edades de la población.
- El envejecimiento demográfico sostenido.
- Las futuras demandas sobre los sistemas de salud, educación, protección social y cuidados.
Los especialistas aclaran que la caída de la natalidad responde a transformaciones demográficas, sociales y económicas amplias, por lo que sería un error atribuirla a una única causa. Aun así, la continuidad de la tendencia refuerza la necesidad de incorporar la evolución poblacional a la planificación local.
En una ciudad que envejece y donde los nacimientos ya no alcanzan a compensar las muertes, la pregunta de fondo es cómo se prepara Mar del Plata para un futuro con menos niños, más adultos mayores y nuevas demandas sociales. Los números ya están sobre la mesa; la discusión sobre qué hacer con ellos recién empieza.