La obsesión por el físico perfecto tiene un costo que no siempre se ve en el espejo. Un estudio noruego presentado el 12 de octubre en el European Heart Journal confirmó que los esteroides anabólicos, esas drogas que muchos levantadores de pesas usan para ganar masa muscular, dejan marcas profundas en el corazón. Pero también trajo un dato alentador: el daño podría revertirse si se abandona el consumo.
Los investigadores del Hospital Universitario de Oslo siguieron a un grupo de hombres que entrenaban fuerza y que ya habían participado en un estudio previo entre 2017 y 2019. De ese total, 70 habían usado esteroides y 35 nunca los habían tocado. La comparación fue contundente.
Un corazón que se engrosa y bombea menos
Quienes siguieron consumiendo estas sustancias mostraron paredes más gruesas en el ventrículo izquierdo, la cámara principal del corazón, y una menor cantidad de sangre expulsada en cada latido. Ese engrosamiento, según la American Heart Association, complica el bombeo eficiente y se asocia con hipertensión, infartos e insuficiencia cardíaca.
La doctora Vibeke Almaas, consultora senior del hospital noruego, fue tajante al describir los hallazgos: incluso en dosis bajas, el uso sostenido de esteroides anabólicos se vinculó con contracciones deterioradas y una peor capacidad de relajación del músculo cardíaco. Hasta un 17% de los que continuaron consumiéndolos presentó una función cardíaca severamente reducida.
La buena noticia: el cuerpo tiene memoria y capacidad de recuperación
El estudio no solo documentó el daño. También mostró que quienes dejaron los esteroides experimentaron una reducción significativa del grosor del músculo cardíaco y una mejora del 13% en la cantidad de sangre bombeada. Su fracción de eyección del ventrículo izquierdo, el indicador clave de la capacidad de bombeo, alcanzó el 54%, muy cerca del 60% de los que nunca usaron estas drogas.
Almaas lo resumió con optimismo moderado: los efectos adversos "podrían revertirse si los hombres dejan de usar esteroides anabólicos y continúan absteniéndose de ellos a largo plazo".
Un dato clave para quienes ya están en el circuito
El estudio encontró además que el tratamiento para la presión arterial alta marcó una diferencia importante entre los consumidores actuales. Aquellos que trataron su hipertensión mejoraron un 11% su capacidad de bombeo, mientras que los que no lo hicieron empeoraron un 8%.
"La terapia antihipertensiva entre los usuarios actuales se asoció con una mejora en la función sistólica del ventrículo izquierdo", señaló Almaas. Es decir, controlar la presión no revierte el consumo, pero amortigua parte del golpe al corazón.
Prohibidos, ilegales y aún así populares
La investigadora Astrid Bjørnebekk, jefa del Grupo de Investigación de Esteroides Anabólicos Androgénicos del mismo hospital, puso el foco en la contradicción: estas sustancias están prohibidas en el deporte competitivo desde hace décadas y en Noruega su uso no médico es ilegal desde 2013. Aun así, los informes nacionales detectan un consumo sostenido y un interés creciente, impulsado por la búsqueda de rendimiento y apariencia.
En Estados Unidos, la situación legal es similar: poseer o usar esteroides anabólicos sin receta válida es ilegal, ya que están clasificados como Sustancia Controlada de Clase III según la ley federal.
Lo que conviene retener
- El uso continuo de esteroides engrosa el ventrículo izquierdo y reduce la capacidad de bombeo, incluso en dosis bajas.
- Dejar de consumirlos permite recuperar buena parte de la función cardíaca, con mejoras medibles en pocos años.
- Controlar la presión arterial ayuda a quienes siguen consumiendo, aunque no elimina el riesgo.
- La prohibición no alcanza: el consumo sigue vigente y el interés no baja.
La decisión, al final, es una sola: seguir alimentando el músculo a costa del corazón o darle al órgano más importante del cuerpo la chance de volver a latir como corresponde.