El agua a bordo de los aviones: un problema de salud pública desatendido
Cuando subimos a un vuelo y pedimos una bebida caliente, pocas veces nos detenemos a pensar en la procedencia y seguridad del agua que consumimos. Sin embargo, un análisis reciente pone en evidencia que la calidad del agua potable en las aeronaves presenta variaciones significativas según la compañía aérea, y que numerosas líneas aéreas continúan sin cumplir con los requisitos federales establecidos para garantizar la protección de pasajeros y personal de vuelo.
La investigación, realizada por una institución especializada en nutrición y longevidad, examinó información de análisis hídricos recopilada durante un período de tres años, desde octubre de 2022 hasta septiembre de 2025. El trabajo incluyó 21 aerolíneas en total: 10 de alcance internacional y 11 de carácter regional, evaluando cada una mediante un sistema de puntuación que oscilaba entre 0,00 y 5,00 puntos.
¿Quiénes lideran y quiénes rezagan en seguridad hídrica?
Los resultados fueron contundentes. Delta Air Lines encabeza el ranking con una puntuación perfecta de 5,00, seguida por Frontier Airlines con 4,80 puntos, ambas con calificación A. Alaska Airlines completó el podio de las principales compañías con 3,85 puntos y calificación B. En el extremo opuesto, American Airlines y JetBlue mostraron los desempeños más deficientes entre las grandes líneas aéreas, con puntuaciones que las ubicaron en categorías de riesgo.
Entre las aerolíneas regionales, GoJet Airlines fue la excepción positiva con 3,85 puntos, mientras que Mesa Airlines obtuvo la calificación más baja de todo el estudio con apenas 1,35 puntos. CommuteAir también presentó cifras alarmantes, con una tasa de contaminación por coliformes superior al 33 por ciento.
Números que preocupan: la realidad de la contaminación bacteriana
Los datos concretos revelan la magnitud del problema. De las 35.674 muestras de agua analizadas en todas las aerolíneas estudiadas, 949 dieron positivo para bacterias coliformes, representando el 2,7 por ciento del total. Aún más grave, se detectaron 32 violaciones por presencia de E. coli, el factor más crítico en la evaluación de seguridad hídrica.
La presencia de bacterias coliformes es particularmente significativa porque su detección indica que organismos patógenos causantes de enfermedades podrían estar presentes en el sistema de agua. Cuando se confirma contaminación, las aerolíneas deben proceder inmediatamente a nuevas pruebas, desinfección y limpieza de los sistemas afectados.
Marco regulatorio débil y falta de fiscalización
Desde 2011 existe una Norma Federal de Agua Potable para Aeronaves que obliga a las compañías a garantizar agua segura a bordo. Las disposiciones requieren análisis regulares en busca de bacterias coliformes y E. coli, además de desinfección y limpieza de los sistemas de agua varias veces al año. Sin embargo, la aplicación de estas normas ha sido notoriamente laxa.
El estudio señala con particular crítica a la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, responsable de hacer cumplir estos estándares. Las sanciones civiles por incumplimiento de regulaciones hídricas en aeronaves siguen siendo extraordinariamente raras, lo que sugiere una fiscalización insuficiente.
Factores que influyen en la calidad del agua en vuelo
Los investigadores evaluaron cinco aspectos fundamentales para otorgar las puntuaciones:
- Número de infracciones registradas por aeronave
- Violaciones de los límites máximos permitidos de contaminantes, especialmente E. coli
- Porcentaje de muestras que dieron positivo para coliformes
- Emisión de avisos públicos de contaminación
- Frecuencia de desinfección y limpieza de los sistemas de agua
Un aspecto importante a considerar es que los aviones cargan agua desde múltiples ubicaciones, incluyendo aeropuertos internacionales, lo que expone los tanques a potenciales contaminaciones provenientes de mangueras, camiones cisterna y otros equipos de transferencia utilizados en diferentes jurisdicciones con estándares variados.
Recomendaciones prácticas para viajeros preocupados
Ante esta situación, el centro de investigación ofrece orientaciones claras para quienes desean minimizar riesgos durante sus vuelos:
- Nunca consumir agua a bordo que no provenga de botellas selladas
- Evitar bebidas calientes como café y té preparadas con agua de los sistemas de la aeronave
- Utilizar desinfectante de manos a base de alcohol con concentración mínima del 60 por ciento en lugar de lavarse las manos con agua del fregadero del avión
Estos consejos prácticos reflejan una realidad incómoda: mientras los sistemas de agua en las aeronaves no mejoren significativamente, los pasajeros deben asumir responsabilidad individual sobre su seguridad hídrica. La brecha entre la regulación existente y su cumplimiento efectivo permanece como un desafío no resuelto en la industria aeroportuaria.