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Crisis de inmunización: cómo la caída vacunal reactiva el VPH

Argentina enfrenta una crisis silenciosa en sus esquemas de inmunización. La cobertura vacunal contra el papilomavirus ha colapsado en la última década, dejando a millones de adolescentes vulnerables a una infección que puede derivar en cánceres mortales.

Autor
Editorial

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La disminución sostenida de coberturas vacunales en la población adolescente ha permitido que el Virus del Papiloma Humano (VPH) gane posiciones como el agente infeccioso de transmisión sexual más prevalente a escala mundial. En Argentina, los números son alarmantes: mientras que en 2015 la inmunización alcanzaba el 87% en mujeres y 71% en varones, en 2024 estas cifras se desplomaron a 55,5% y 50,9% respectivamente, según datos oficiales de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud.

Este retroceso de más de tres décadas en cobertura representa un quiebre significativo en la estrategia de salud pública que había logrado posicionar a Argentina como referente regional en inmunización. La etapa adolescente, crítica para la efectividad preventiva, se ha convertido en el punto débil del sistema. Los especialistas advierten que la tendencia descendente no es exclusiva del VPH, sino que afecta transversalmente al calendario nacional de vacunación.

El desafío actual no radica en la disponibilidad de vacunas, sino en garantizar su aplicación completa. Según el pediatra Fernando Burgos, jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría del Hospital Austral, «Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es el cumplimiento. Para que la protección sea efectiva, es fundamental que las familias y los equipos de salud revisen el carnet de vacunación y aprovechen cada consulta médica para verificar que las dosis estén al día».

La incorporación del VPH al Calendario Nacional de Vacunación marcó un hito en la lucha contra el cáncer de cuello uterino y otras patologías graves. Sin embargo, la cobertura insuficiente ha erosionado los beneficios acumulados durante años de trabajo preventivo. La Organización Mundial de la Salud promueve la estrategia 90-70-90 para la eliminación de esta enfermedad, que propone vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, garantizar que el 70% de las mujeres accedan a pruebas de detección a los 35 y 45 años, y asegurar que el 90% de las mujeres diagnosticadas con lesiones precancerosas reciban tratamiento.

El VPH: una amenaza silenciosa y omnipresente

El Virus del Papiloma Humano representa la principal causa del cáncer de cuello uterino y está vinculado a múltiples patologías graves. Existen más de cien tipos de VPH, aunque aproximadamente 40 afectan la zona genital o anal. La transmisión ocurre principalmente por contacto directo entre piel y mucosas durante relaciones sexuales, y basta un único contacto para adquirir la infección.

Según estimaciones de la OMS, cuatro de cada cinco personas sexualmente activas contraerán el VPH en algún momento de sus vidas. A nivel global, se diagnostican más de 600.000 nuevos casos anuales de cáncer de cuello uterino, causado en el 99% de los casos por este virus, con más de 340.000 muertes registradas anualmente. En Argentina, el Observatorio Global del Cáncer reporta 4.600 nuevos diagnósticos y más de 2.200 muertes anuales por esta enfermedad.

La característica silenciosa del VPH dificulta la identificación de portadores, ya que la mayoría de las personas infectadas desconoce su condición. María Cecilia Torroija, directora asociada de Asuntos Médicos en Infectología de MSD Argentina, enfatiza que «el VPH es muy común y muchas veces no da síntomas, por eso la información y la prevención son fundamentales. Contar con datos claros, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos y cuidar la salud a largo plazo».

Además del cáncer cervical, el VPH provoca cánceres de ano, vagina, vulva y orofaringe, afectando tanto a mujeres como a varones. Entre los hombres, la incidencia de tumores orofaríngeos vinculados al virus ya supera en algunos países los casos de cáncer de cuello uterino en mujeres.

El colapso de la inmunización más allá del VPH

La tendencia descendente en vacunación no se limita al papilomavirus. Los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud confirman que las coberturas nacionales promedio en la mayoría de las vacunas oscilan entre el 70% y el 85%, con diferencias notables entre provincias y una caída progresiva a medida que avanza el esquema de inmunización.

Vacunas fundamentales como la de rotavirus, quíntuple/séxtuple o poliomielitis (IPV) muestran disminuciones significativas entre la primera y las siguientes aplicaciones. El fenómeno es aún más pronunciado en los refuerzos administrados a los cinco años, donde las coberturas de triple viral y varicela rondan apenas el 45% al 47%. Esto implica que más de la mitad de los niños no recibe la protección completa frente a enfermedades que continúan presentes.

La baja adherencia afecta tanto a las primeras dosis como a los refuerzos, siendo más pronunciada en estos últimos. Burgos señala que «a medida que los chicos crecen, disminuye la frecuencia de las consultas pediátricas y eso impacta directamente en la vacunación. Al quedar dosis pendientes, se genera una falsa sensación de protección, cuando en realidad la inmunidad plena se logra con el esquema completo».

El descenso de las tasas de vacunación preocupa a los expertos por el riesgo de rebrotes de enfermedades antes controladas. La pandemia de COVID-19 profundizó esta tendencia negativa, restringiendo los controles médicos y generando dudas sobre la importancia de la inmunización. La desinformación, el miedo a efectos adversos, la falta de acceso y la percepción de que las enfermedades prevenibles ya no representan una amenaza se suman a las causas del descenso.

Reconstruir la confianza y recuperar coberturas

La recuperación de las coberturas de vacunación es un objetivo central de la política sanitaria. La OMS promueve líneas de acción concretas y el fortalecimiento de la educación en salud para enfrentar la desinformación. La prevención del VPH y otras enfermedades prevenibles requiere no solo el inicio de los esquemas, sino también su cumplimiento en tiempo y forma.

El impacto positivo de la inmunización se refleja en la disminución de la carga de enfermedades y en la posibilidad de erradicar patologías asociadas. Cada dosis aplicada no solo protege al individuo, sino que también reduce la circulación de los agentes infecciosos y contribuye a la salud colectiva. La evidencia científica respalda la efectividad de las vacunas para evitar complicaciones graves, hospitalizaciones y muertes.

El riesgo de reaparición de patologías como sarampión, rubéola, poliomielitis y varicela está ligado a coberturas insuficientes que dejan de ser efectivas para cortar la circulación de los agentes infecciosos. En 2025, las diferencias entre provincias y el incumplimiento de esquemas completos incrementaron la vulnerabilidad del país.

El futuro de la salud pública en Argentina dependerá de la capacidad para revertir la tendencia descendente en la vacunación infantil y adolescente. Completar los esquemas, mejorar el acceso y fortalecer la información son desafíos clave que requieren una respuesta coordinada entre autoridades, equipos de salud, familias y la comunidad en general. La vacunación se consolida como una herramienta insustituible para evitar la reaparición de enfermedades infecciosas que la ciencia logró controlar.

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Editorial