La ciudad de Mar del Plata fue escenario de una postal que mezcla tensión y emoción pura. Una joven de 23 años, que cursaba la semana 38 de gestación, vivió un momento límite cuando el trabajo de parto se desató de forma repentina mientras viajaba en un vehículo. Lo que parecía una situación de alto riesgo se transformó en un recuerdo imborrable gracias a la rápida intervención del personal de emergencias.
El llamado al 107 activó un protocolo de urgencia que llegó justo a tiempo. Al evaluar la escena, los profesionales del SAME comprendieron que no había margen para trasladar a la futura madre. La decisión fue clara: asistir el parto en el lugar, dentro del propio automóvil. La doctora Sasha Mandarieta, la enfermera Lorena Cerezo y Hernán Polliarini conformaron el equipo que contuvo la situación con notable destreza.
El desenlace no pudo ser más alentador. La pequeña Olivia llegó al mundo con un peso de 3,325 kilos, y tanto ella como su madre fueron estabilizadas en el acto. La ambulancia las trasladó al Hospital Materno Infantil para los controles de rutina, donde quedaron en observación.
Este tipo de episodios, aunque inesperados, ponen en valor la preparación de los equipos de salud. La Secretaría de Salud municipal resaltó el profesionalismo y la celeridad del SAME, cuya actuación fue determinante para evitar complicaciones. No es menor recordar que el 107 es una línea gratuita que opera las 24 horas, un recurso vital ante cualquier emergencia médica.
La historia de Olivia es un recordatorio de que la vida se abre paso incluso en los escenarios menos pensados. La rápida respuesta de los profesionales convirtió una potencial tragedia en un final feliz que quedará en la memoria de una familia y de todo un equipo de salud.