El Fenómeno El Niño no es solo un problema de lluvias e inundaciones; es un dolor de cabeza logístico para el sistema de salud peruano. Mientras las máquinas trabajan en la descolmatación de ríos, la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (ALAFARPE) pone el grito en el cielo: si no se mueven los medicamentos ahora, después va a ser tarde.
La propuesta del gremio es clara y urgente: acelerar el envío de medicamentos, vacunas y dispositivos médicos hacia las regiones más vulnerables antes de que las carreteras se conviertan en un caos de barro y escombros. No se trata de esperar a que ocurra la emergencia, sino de jugar de anticipado.
La ventana de tiempo que no se puede desperdiciar
La lógica es simple: hoy las rutas terrestres todavía están transitables, pero en semanas, los huaicos y las inundaciones podrían cortar el acceso a comunidades enteras. Según ALAFARPE, esperar a que eso pase sería un error monumental que pondría en jaque la continuidad de tratamientos para miles de pacientes.
Ángela Flores, directora ejecutiva de ALAFARPE, lo resumió con una frase contundente: “Garantizar la atención de salud ante El Niño no es solo tener médicos en los hospitales, es asegurar que las medicinas, vacunas y dispositivos médicos estén en los almacenes regionales antes de que se caiga el primer puente”. Una declaración que debería resonar en los oídos de todas las autoridades.
Pacientes crónicos y vacunación: los más expuestos
No todos los medicamentos tienen la misma urgencia. La estrategia de distribución anticipada debe priorizar, sí o sí, los tratamientos para enfermedades crónicas como:
- Diabetes
- Hipertensión
- Cáncer
Estas patologías requieren de un suministro constante. Si una localidad queda aislada, los pacientes son los que pagan los platos rotos. Además, el plan contempla reforzar los insumos para posibles brotes epidemiológicos, que suelen dispararse con las lluvias, y mantener activas las campañas de vacunación en zonas de alto riesgo.
Pero ojo, no alcanza con llevar los productos. Los centros de salud necesitan generadores eléctricos de respaldo para proteger la cadena de frío de las vacunas y otros insumos termosensibles. Un corte de luz, en medio de una emergencia, podría arruinar lotes enteros de medicamentos.
Rutas alternativas: el plan B que no puede faltar
ALAFARPE insiste en que la coordinación entre el Ministerio de Salud, el CENARES, las autoridades regionales y las Fuerzas Armadas es fundamental. No se puede depender de una sola vía de acceso. Hay que tener identificados desde ya los posibles puentes aéreos, marítimos o fluviales que se activarían si las rutas terrestres colapsan.
La experiencia de años anteriores demuestra que el aislamiento de comunidades es un escenario recurrente. Tener un plan B logístico no es un lujo, es una necesidad imperiosa para reducir los tiempos de reacción cuando la lluvia apriete.
Trazabilidad digital: la tecnología al servicio de la salud
Otro de los ejes de la propuesta es la implementación de una mesa de trabajo para desarrollar un sistema de trazabilidad digital de insumos médicos. La idea es monitorear en tiempo real las existencias y la distribución, lo que permitiría detectar con anticipación posibles brechas de abastecimiento.
Este sistema no solo ayudaría a saber qué hay y dónde, sino que también facilitaría la toma de decisiones sobre qué zonas priorizar según su nivel de exposición al fenómeno climático. En definitiva, se trata de que la respuesta no dependa de la improvisación.
La pelota está del lado de las autoridades. El gremio farmacéutico ya puso sobre la mesa su experiencia y capacidad operativa. Ahora falta que la articulación público-privada se concrete y que las decisiones se tomen con la urgencia que el escenario requiere. Porque cuando El Niño golpea, no avisa y el sistema de salud no puede darse el lujo de quedarse sin respuestas.