El mercado de salidas a bolsa en Estados Unidos sigue mostrando cautela, pero la biotecnología se las ingenia para encontrar su lugar. En ese contexto, Iambic Therapeutics, una compañía que desarrolla candidatos a medicamentos oncológicos mediante inteligencia artificial, presentó la documentación para cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo “IAM” y captar hasta US$ 159,4 millones.
La empresa, que cuenta con el respaldo de Nvidia, propone colocar cerca de 9,38 millones de acciones a un precio que oscila entre US$ 15 y US$ 17 por unidad. Si el valor se fija en el techo de ese rango, la recaudación alcanzaría el monto máximo estimado y la valuación podría llegar a US$ 805,8 millones, siempre sobre la base de las acciones en circulación detalladas en la presentación regulatoria.
Quiénes juegan y quiénes miran desde el costado
Entre los inversores que ya manifestaron su interés aparecen ARK Investment Management y Duquesne Family Office, dispuestos a adquirir títulos por US$ 60 millones. Vale aclarar que se trata de una expresión de interés dentro del proceso de colocación y no de una compra ya concretada.
Los bancos colocadores principales son J.P. Morgan, Jefferies, BofA Securities y Citigroup, un sindicato de peso que le da cierto espaldarazo institucional a la operación.
De Entos a Iambic: una apuesta al pipeline con IA
Fundada en 2019 bajo el nombre Entos, la compañía mutó de identidad y hoy se presenta como una desarrolladora farmacéutica que apoya su cartera de investigación en una plataforma propia de inteligencia artificial. Su foco está puesto en el tratamiento de tumores sólidos, uno de los terrenos más complejos de la oncología.
El vínculo con Nvidia la conecta con uno de los nombres más calientes del sector tecnológico, aunque la propuesta ante el mercado de capitales se sostiene, ante todo, en su actividad como desarrolladora de medicamentos y en el uso de IA como herramienta para generar su pipeline.
Un otoño bursátil complicado, con la biotecnología como excepción
La operación se prepara en un momento delicado para las nuevas cotizaciones en Estados Unidos. Varias postergaciones sacudieron el calendario otoñal y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, sumado a la volatilidad de las acciones, enfrió el apetito de los inversores.
A eso se agregan las dudas por un posible sobrecalentamiento de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas que nunca terminan de disiparse. Pese a ese combo, las compañías biotecnológicas continúan captando interés, un fenómeno que no pasa desapercibido para los analistas del sector.
La oferta de Iambic se inserta así en un segmento que todavía conserva capacidad de atraer capital para investigación farmacéutica, incluso cuando el entorno financiero limita las ganas de apostar por nuevas empresas cotizantes. Habrá que ver si el mercado le da la razón.