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RedSaludArgentina

La industria farmacéutica latinoamericana se reorganiza y defiende su rol productivo

La principal asociación que agrupa a laboratorios farmacéuticos de capital nacional latinoamericano se reorganizó institucionalmente y reafirmó su postura crítica frente a medidas que considera riesgosas para la industria regional y la calidad de los medicamentos disponibles.

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Editorial

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El sector farmacéutico regional se reorganiza institucionalmente con miras a fortalecer su posición estratégica en los próximos años. Durante su asamblea anual realizada en Santiago de Chile entre el 1 y el 3 de junio, la Asociación Latinoamericana de Industrias Farmacéuticas (ALIFAR) completó el proceso de renovación de autoridades para el período 2026-2028, manteniendo en la presidencia a Gerardo García, ejecutivo de CIFARMA Paraguay.

Esta organización, que nuclea a las cámaras representativas de laboratorios con capitales nacionales en toda la región —incluyendo a CILFA, que agrupa a los fabricantes argentinos independientes—, enfatizó su visión sobre el fortalecimiento productivo local como eje central de su agenda. La entidad busca consolidar una industria capaz de garantizar medicamentos seguros, eficaces y de calidad, al tiempo que amplía la autonomía sanitaria regional.

En su declaración oficial, ALIFAR planteó la urgencia de impulsar un proceso integral de reindustrialización en América Latina. Este enfoque busca potenciar la producción local, estimular la innovación y desarrollar capacidades tecnológicas propias, objetivos que considera fundamentales para lograr una inserción más competitiva en mercados internacionales y reducir dependencias externas.

Equilibrio entre innovación y acceso a medicamentos fue otro tema central en las deliberaciones. La organización abogó por marcos regulatorios de propiedad intelectual y patentes que no sacrifiquen las necesidades de salud pública. En este sentido, defendió el uso efectivo de las flexibilidades contempladas en tratados internacionales de patentes, considerándolas herramientas legítimas para favorecer el desarrollo productivo regional y ampliar el acceso poblacional a nuevas terapias.

Un aspecto crítico de la postura de ALIFAR se vincula con su preocupación por iniciativas de desregulación farmacéutica. La entidad advirtió que reducir exigencias regulatorias sin respaldo técnico y científico sólido podría comprometer la calidad, seguridad, eficacia y trazabilidad de los medicamentos que llegan a los pacientes, generando riesgos sanitarios innecesarios.

La organización también cuestionó las políticas que facilitan importaciones de medicamentos sin vigilancia sanitaria rigurosa. Según su perspectiva, permitir el ingreso de fármacos provenientes de jurisdicciones sin sistemas de control reconocidos internacionalmente genera dos problemas simultáneamente: expone a los pacientes a riesgos de calidad y crea condiciones de competencia inequitativa para los productores regionales que sí cumplen con estándares exigentes.

Otro punto de tensión identificado por ALIFAR concierne a los esquemas de producción estatal de medicamentos implementados a través de empresas públicas. La organización sostiene que estos modelos pueden distorsionar la competencia comercial, comprometer recursos fiscales limitados y generar iniciativas de baja eficiencia operativa, desviando inversión que podría fortalecer el sector privado y el desarrollo industrial genuino.

Finalmente, ALIFAR alertó sobre el impacto de las tensiones comerciales internacionales en las cadenas de suministro de insumos farmacéuticos. Desde esta perspectiva, se requieren políticas que permitan sostener la competitividad del sector mientras se garantiza la sustentabilidad de los sistemas de salud regionales, sin depender de soluciones estatales que generen cargas fiscales adicionales.

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