La circulación del subclado K de influenza A H3N2 se expande de manera dispersa pero sostenida en Argentina. Tras la confirmación de cuatro nuevos contagios en Córdoba y Corrientes, el mapa de propagación alcanzó ocho provincias con un total de 15 pacientes positivos validados por el Instituto Malbrán. Este panorama, revelado a través del Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, ocurre en un contexto de baja circulación general de virus respiratorios.
La distribución geográfica de los casos refleja un patrón fragmentado pero significativo. Buenos Aires registró tres contagios; la Ciudad Autónoma, dos; Neuquén y Santa Cruz, dos cada una; Córdoba y Corrientes también dos; mientras que Mendoza y Tierra del Fuego reportaron un caso respectivamente. Este escenario disperso genera interrogantes sobre una posible transición hacia la circulación comunitaria, aunque las autoridades sanitarias consideran que la cantidad actual de casos aún no resulta suficiente para confirmarla.
Un aspecto que llamó la atención de los equipos médicos fue que el 30% de los infectados se encontraba hospitalizado, aunque sin incrementos significativos en ingresos a terapia intensiva ni en la tasa de mortalidad. Del total de 24 casos de influenza A H3N2 secuenciados entre mediados de diciembre y principios de enero, once correspondieron al subclado K, once al J.2.3, uno al J.2.2 y otro al J.2.
La brecha de protección vacunal: un factor determinante
El análisis epidemiológico reveló un dato inquietante: la mayoría de los afectados no contaba con antecedentes de vacunación antigripal. De los 24 casos secuenciados, 19 no registraban inmunización previa. En particular, entre los primeros once casos relevados del subclado K, nueve no habían recibido la dosis anual de vacuna.
Aunque la vacuna disponible en el calendario oficial no incluía específicamente al subclado K, los especialistas enfatizaron que su aplicación reduce significativamente el riesgo de formas graves de la enfermedad y sus complicaciones asociadas. Incluso cuando la concordancia entre la vacuna y las variantes circulantes no es total, la inmunización continúa siendo la herramienta preventiva más efectiva para disminuir hospitalizaciones y muertes, especialmente en grupos de mayor vulnerabilidad.
Los casos recientes en Corrientes correspondieron a dos mujeres adultas mayores que evolucionaron favorablemente y recibieron el alta médica. En ambos episodios, el nexo epidemiológico fue un familiar con antecedente de viaje al exterior. En Córdoba, se confirmó el contagio de un varón de 27 años con viaje previo a México y de una mujer de 38 años que había estado en España. Ambos recibieron atención ambulatoria sin requerir internación.
Expansión global y características clínicas del subclado K
El subclado K mostró una expansión acelerada desde agosto de 2025 y se detectó en más de 34 países según bases de datos internacionales de vigilancia genómica. La capacidad de mutación del virus Influenza A favorece la aparición periódica de variantes, algunas con mayor transmisibilidad y, en ciertas temporadas, un impacto sanitario más marcado.
La influenza H3N2 históricamente se asocia con cuadros más intensos que otros tipos de gripe. Los síntomas iniciales incluyen fiebre alta, dolores musculares intensos, cefalea persistente y un cansancio profundo que caracteriza el inicio abrupto de la enfermedad. También se presentan tos seca, dolor de garganta y congestión nasal. En niños y adultos mayores son más frecuentes las manifestaciones gastrointestinales.
El riesgo de complicaciones es mayor en poblaciones vulnerables. Neumonía, infecciones bacterianas secundarias y descompensación de enfermedades crónicas preexistentes constituyen los principales riesgos asociados. La transmisión del virus ocurre principalmente a través de gotitas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, además del contacto con superficies contaminadas seguido del contacto con mucosas.
Oseltamivir: herramienta complementaria con uso responsable
El hallazgo de la supergripe reavivó el debate sobre las herramientas terapéuticas disponibles. El oseltamivir, un antiviral conocido desde la pandemia de 2009, volvió a ocupar un lugar central en la estrategia de manejo clínico. Este inhibidor de la neuraminidasa constituye una herramienta complementaria a la vacunación, especialmente útil en pacientes con factores de riesgo.
Su mayor efectividad se observa cuando se administra dentro de las primeras 48 horas del inicio de síntomas, aunque hay evidencia que demuestra beneficios incluso en tratamientos iniciados más tarde en pacientes con enfermedad grave. Sin embargo, el uso indiscriminado del fármaco podría llevar a la aparición de resistencia, por lo que debe promoverse un uso racional bajo indicaciones médicas precisas.
Las autoridades sanitarias buscan equilibrar la disponibilidad del antiviral con criterios clínicos rigurosos para evitar la generación de cepas resistentes. Esta advertencia refleja una preocupación legítima sobre el uso irracional de medicamentos antivirales en contextos de circulación viral.
Recomendaciones para reducir la transmisión
El Ministerio de Salud de la Nación reitera un conjunto de medidas para disminuir la transmisión:
- Completar los esquemas de vacunación antigripal según el calendario oficial
- Lavado frecuente de manos con agua y jabón
- Cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo al toser o estornudar
- Evitar compartir objetos personales
- Limpieza y desinfección regular de superficies
- Ventilación adecuada de ambientes cerrados
- Limitación del contacto social por parte de personas con síntomas respiratorios hasta presentar mejoría clínica y permanecer al menos 24 horas sin fiebre
Para quienes viajaron o regresaron de países con circulación activa de influenza, se aconseja extremar las medidas preventivas durante el viaje y al regreso. En caso de aparición de síntomas, se indica evitar la automedicación, guardar reposo, mantener una buena hidratación y consultar de manera temprana en centros de salud, en particular si los síntomas son intensos o persistentes.
Población objetivo para vacunación antigripal
- Personal de salud
- Personas embarazadas en cada embarazo y en cualquier trimestre
- Personas puérperas hasta el egreso de la maternidad, si no hubieran recibido la vacuna durante el embarazo
- Menores entre seis y 24 meses con esquema de dos dosis separadas al menos por cuatro semanas
- Personas entre dos y 64 años con factores de riesgo documentados
- Mayores de 65 años sin requerimiento de indicación médica
- Personal estratégico cuyo desempeño resulta clave para mantener funciones esenciales
La identificación del subclado K no implica un escenario de alarma generalizada, pero sí aporta información clave sobre la evolución del virus. La vigilancia genómica, la vacunación y el uso responsable de antivirales conforman un entramado de respuesta sanitaria frente a patógenos respiratorios en constante mutación. En un contexto global de alta movilidad y cambios constantes en los virus respiratorios, la prevención y la anticipación resultan herramientas esenciales para reducir el impacto de nuevas variantes.