La tos convulsa, tos ferina o coqueluche representa una amenaza respiratoria seria, especialmente en los primeros meses de vida cuando los bebés aún no completaron su esquema de inmunización. Un reciente análisis científico proveniente de investigadores neerlandeses ha arrojado luz sobre un mecanismo de protección que trasciende lo que se conocía hasta ahora sobre la transferencia de defensas maternas.
El equipo de especialistas en inmunología dirigido por Dimitri Diavatopoulos realizó un seguimiento exhaustivo de 343 madres y sus hijos, documentando cómo la vacunación durante la gestación genera una barrera defensiva en puntos críticos del organismo infantil. Lo novedoso del descubrimiento radica en que los anticuerpos maternos no solo alcanzan la sangre del bebé, sino que se depositan específicamente en la mucosa nasal, que constituye la principal puerta de entrada de la bacteria causante de la enfermedad.
La diferencia entre tipos de vacunas cobra relevancia estratégica. Los investigadores compararon dos formulaciones disponibles: la de células completas, que contiene el microorganismo inactivado en su totalidad, y la acelular, que incorpora únicamente componentes purificados. Los lactantes que recibieron la versión de células completas en sus dosis de ocho, doce y dieciséis semanas desarrollaron respuestas inmunológicas notablemente más robustas que quienes recibieron la alternativa acelular.
Según la investigadora Janeri Fröberg, esta diferencia reviste importancia particular en contextos de recursos limitados: «Las vacunas acelulares presentan menos efectos secundarios, pero suelen otorgar una protección menos duradera». Europa adoptó mayoritariamente la formulación acelular desde 2005, mientras que en naciones de ingresos más bajos persiste el esquema con células completas, una decisión que ahora cuenta con respaldo científico adicional.
La Organización Mundial de la Salud respalda la continuidad de la vacuna de células completas en países con menor desarrollo económico, reconociendo su superior durabilidad inmunológica. Los especialistas de Radboudumc advierten sobre la necesidad de adaptar las estrategias vacunales considerando la realidad epidemiológica y los recursos disponibles en cada territorio, alertando contra reducciones en dosis o cambios de formulación sin análisis previo.
El panorama crítico en Argentina: resurgimiento de una enfermedad prevenible
La situación epidemiológica en territorio argentino presenta un escenario preocupante. Durante 2025, se registraron 846 casos confirmados y siete muertes en menores de dos años, cifras que representan el nivel más elevado desde 2019. La bacteria Bordetella pertussis fue responsable del 81,1% de los contagios documentados.
El análisis por grupos etarios revela un patrón inquietante: más de un tercio de los casos confirmados corresponde a menores de un año, con concentración especial en lactantes menores de seis meses. Esta población representa el segmento más vulnerable, precisamente donde la protección materna resulta determinante.
Las cifras de cobertura vacunal evidencian brechas significativas:
- Tercera dosis de vacuna quíntuple en lactantes de seis meses: 71,6%
- Refuerzo entre quince y dieciocho meses: 62,6%
- Vacunación en embarazadas: 71,6%
Estos porcentajes se encuentran considerablemente por debajo del umbral del 95% recomendado por organismos internacionales para prevenir brotes comunitarios. La mayoría de los casos graves y fallecimientos ocurrieron en niños sin antecedentes de inmunización o en menores de dos meses cuyas madres tampoco recibieron protección durante la gestación.
La distribución geográfica del brote no fue uniforme. Provincias como Tierra del Fuego, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentraron la mayor cantidad de casos. El brote en Tierra del Fuego, particularmente en Ushuaia y Río Grande, explicó una porción sustancial del incremento registrado en la región austral.
Perspectivas y desafíos para contener la propagación
Silvia González Ayala, presidenta de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica, enfatiza que la protección completa requiere el esquema íntegro más sus refuerzos correspondientes. Un dato que subraya la magnitud del desafío: incluso en el escenario más favorable, apenas el 80% de los vacunados logra inmunidad efectiva.
Superar la brecha actual demanda un esfuerzo multifacético:
- Completar todos los refuerzos del calendario de inmunización
- Sostener la vacunación materna en cada embarazo
- Identificar tempranamente síntomas en contactos cercanos
- Aplicar tratamiento antibiótico para interrumpir la transmisión
Las autoridades sanitarias advierten sobre disparidades significativas entre jurisdicciones. Mientras algunas mantienen coberturas elevadas y controlan efectivamente los brotes, otras presentan niveles preocupantes, especialmente en refuerzos de cinco y once años y entre gestantes.
La ausencia de niveles adecuados de vacunación perpetúa la vulnerabilidad infantil ante complicaciones graves y muertes evitables. La vigilancia epidemiológica activa y la actualización de esquemas incompletos resultan imprescindibles para limitar la propagación comunitaria.
La persistencia de muertes infantiles por una enfermedad prevenible refleja una deuda de los sistemas sanitarios. Eliminar la tos convulsa exige un compromiso sostenido en vacunación y responsabilidad colectiva, manteniendo siempre la protección de los más pequeños como prioridad estratégica en la agenda de salud pública.