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La visión mejora la audición en ambientes ruidosos, según estudio

¿Realmente cerrar los ojos te ayuda a escuchar mejor en una fiesta ruidosa? Un reciente estudio científico chino cuestiona esta creencia popular y presenta hallazgos sorprendentes sobre cómo el cerebro procesa el sonido en ambientes caóticos.

Autor
Editorial

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Un mito auditivo puesto bajo la lupa

Durante años, la intuición común nos ha llevado a cerrar los ojos cuando queremos concentrarnos en escuchar algo en medio del ruido. Sin embargo, investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghái han desafiado esta práctica mediante un experimento riguroso que sugiere exactamente lo opuesto.

El equipo de investigación, liderado por Yu Huang, realizó pruebas con veinticinco participantes equipados con auriculares. Se les pidió que identificaran sonidos específicos y débiles —como el sonido de remar en canoa, tambores, cantos de alondras, trenes en movimiento y tecleo de teclado— que estaban enmascarados bajo capas de ruido de fondo.

Resultados que contradicen la sabiduría popular

Los hallazgos, publicados en The Journal of the Acoustical Society of America el 17 de marzo de 2026, revelaron algo inesperado: cuando los participantes cerraban los ojos, su capacidad para distinguir el sonido objetivo disminuía notablemente. Por el contrario, ver un video dinámico sincronizado con el audio mejoraba significativamente la sensibilidad auditiva.

Los voluntarios fueron expuestos a cuatro condiciones visuales diferentes: ojos cerrados, pantalla en blanco, imagen fija y video que coincidía con el sonido. Cada estímulo sonoro se reproducía durante cinco segundos, permitiendo a los investigadores medir con precisión el rendimiento auditivo en cada escenario.

La explicación neurológica detrás del fenómeno

Para comprender por qué ocurre este efecto contraintuitivo, el equipo utilizó electroencefalografía (EEG) para monitorear las ondas cerebrales de otros veintisiete participantes. El cierre de ojos empuja al cerebro a un estado llamado criticidad neuronal, donde el órgano se comporta como un guardián demasiado vigilante.

En este modo defensivo, aunque el cerebro bloquea exitosamente el ruido de fondo, su filtrado es tan agresivo que también elimina los sonidos débiles que realmente deseas escuchar. Es como si el sistema auditivo fuera demasiado cauteloso y terminara descartando la información valiosa junto con el ruido.

Huang explicó el mecanismo: «El enfoque interno promovido por cerrar los ojos juega en contra en contextos ruidosos, conduciendo a un filtrado excesivo». En cambio, el compromiso visual actúa como un ancla que ayuda a mantener el sistema auditivo conectado con el mundo exterior.

Los ojos como ancla del sistema auditivo

Cuando ves la fuente que produce un sonido, tu cerebro tiene un punto de referencia visual en el cual enfocarse. Esta información visual proporciona contexto y ayuda al sistema nervioso a distinguir la voz principal o el sonido objetivo del caos sonoro circundante. Es una integración multisensorial donde la vista refuerza la audición.

¿Siempre es malo cerrar los ojos?

Los investigadores aclararon que cerrar los ojos no siempre es contraproducente. En ambientes completamente silenciosos, esta práctica probablemente facilita la concentración en sonidos distantes y sutiles, como el canto de un pájaro lejano o el ticoteo de un reloj.

Sin embargo, en la vida moderna, donde el ruido es prácticamente omnipresente —tráfico vehicular, aires acondicionados, cafeterías abarrotadas— mantener la atención visual es generalmente la estrategia más efectiva para mejorar la audición en ambientes desafiantes.

Futuras líneas de investigación

El equipo planea expandir sus estudios explorando qué sucede cuando las imágenes y sonidos no coinciden. Por ejemplo, ¿qué ocurre si ves un pájaro pero escuchas un tambor? Estos experimentos adicionales permitirán determinar si el cerebro requiere una correspondencia perfecta entre estímulos visuales y auditivos para obtener el beneficio auditivo.

Autor
Editorial