Instagram Twitter
RedSaludArgentina

Regulación global contra publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a menores

La protección de la infancia frente a la publicidad de alimentos de baja calidad nutricional avanza lentamente a nivel mundial. Aunque algunos países implementan normativas robustas, la mayoría aún depende de autorregulaciones voluntarias que han demostrado ser ineficaces.

Autor
Editorial

Compartir

El panorama internacional respecto a la restricción de publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a menores muestra un avance desigual y fragmentado. Mientras que Reino Unido acaba de incorporar una prohibición en su marco legal, la realidad es que apenas tres de cada diez países cuentan con alguna regulación en este ámbito, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Las estrategias adoptadas varían significativamente entre naciones. Algunos territorios han optado por directrices voluntarias o códigos de autorregulación, mientras que otros han legislado de manera vinculante. Sin embargo, la integración en leyes nacionales sigue siendo la excepción más que la regla, lo que genera brechas importantes en la protección efectiva de menores.

La vulnerabilidad cognitiva de la infancia es un factor determinante en esta discusión. Los niños menores de cinco años carecen completamente de la capacidad para distinguir contenido publicitario de programación regular. Incluso aquellos menores de ocho años asumen como verdadera toda información que visualizan, sin comprender los mecanismos persuasivos detrás de los mensajes comerciales.

La reciente legislación británica establece restricciones horarias específicas: entre las 5:30 de la mañana y las 21:00 horas en medios tradicionales, con prohibición total en plataformas digitales. No obstante, mantiene excepciones en espacios públicos como marquesinas de transporte y vitrinas comerciales, lo que evidencia los compromisos entre protección infantil e intereses comerciales.

Experiencias internacionales más avanzadas

Noruega implementó en octubre de 2025 una prohibición integral de marketing de productos insanos dirigida a menores de dieciocho años, abarcando golosinas, bebidas azucaradas y helados. Esta medida fortaleció restricciones voluntarias que la industria había adoptado desde 2013 para menores de trece años.

Los pioneros en esta materia merecen especial mención:

  • Quebec (1980): Primera jurisdicción en prohibir publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores de trece años
  • Suecia (1991): Veto a anuncios televisivos de comida ultraprocesada para menores de doce años
  • Chile (2006): Implementó etiquetado con octágonos negros para productos altos en energía, prohibió su venta en escuelas y restringió marketing infantil

México, enfrentando una crisis de consumo de bebidas azucaradas con 166 litros per cápita anuales, anunció a finales de 2025 incrementos tributarios sobre refrescos y productos azucarados. Simultáneamente, negoció con la industria una reducción del treinta por ciento en contenido de azúcar y limitaciones publicitarias dirigidas a menores.

El caso europeo: autorregulación insuficiente

En la Unión Europea prevalece la autorregulación como práctica predominante, particularmente para menores de trece años. Sin embargo, múltiples evaluaciones han demostrado su inefectividad en la práctica.

España representa un ejemplo ilustrativo. Desde 2005 opera un Código de Autorregulación que limita voluntariamente publicidad en programación infantil cuando la audiencia menor de doce años supera el veinticinco por ciento. No obstante, carece de carácter vinculante y no abarca redes sociales ni influencers. Los datos son preocupantes: menores españoles se exponen a más de cuatro mil anuncios de comida ultraprocesada anualmente, y la OMS constata que la mayoría de productos anunciados en horario infantil presentan baja calidad nutricional.

El gobierno español anunció en septiembre del año anterior una nueva legislación para regular publicidad de alimentos insanos dirigida a menores, reconociendo la insuficiencia del sistema actual.

Portugal avanzó más en 2019 al aprobar prohibiciones en espacios frecuentados por menores, televisión y radio durante franjas infantiles. Adicionalmente, las salas de cine excluyen estos anuncios en trailers previos a películas para menores de dieciséis años, y se prohíbe su promoción en publicaciones dirigidas a audiencias juveniles.

Este mosaico regulatorio global refleja una tensión persistente entre la protección de derechos infantiles y presiones comerciales. Mientras algunos territorios avanzan hacia regulaciones más robustas, la mayoría aún confía en mecanismos voluntarios cuya efectividad permanece cuestionada por organismos internacionales de salud pública.

Autor
Editorial