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Relojes inteligentes: ¿amigos o enemigos de tu déficit calórico?

¿Confías ciegamente en las calorías que te marca tu smartwatch? Una investigación advierte que esos números podrían estar lejos de la realidad y jugarte una mala pasada en tu objetivo de bajar de peso.

Autor
Editorial

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¿Te pasó alguna vez de terminar una sesión de bicicleta fija y sentirte un crack porque tu reloj marcaba una quema de calorías espectacular? Ojo, porque esa cifra podría ser más una fantasía que un dato real. Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa revista PLOS One, pone en tela de juicio la precisión de estos dispositivos que se convirtieron en compañeros inseparables del gimnasio.

La investigación, liderada por Jason Kostrna, profesor asociado de kinesiología en la Universidad Internacional de Florida, reclutó a 58 adultos para que realizaran un entrenamiento en bicicleta mientras usaban cuatro de los relojes más populares del mercado. El resultado fue contundente: todos fallaron, con desvíos que rondaron entre el 15% y el 25%. Nada mal para dispositivos que prometen precisión casi médica, ¿no?

La precisión según la marca

No todos los relojes son igual de «mentirosos». El análisis comparó las estimaciones de los dispositivos con mediciones clínicas reales del consumo de energía, y encontró diferencias notables:

  • Apple Watch: Fue el más «honesto», pero aún así sobreestimó las calorías en un promedio de 22.
  • Samsung: Se equivocó por unas 57 calorías de más.
  • Garmin: El que más exageró, con un error de casi 69 calorías en promedio.
  • Fitbit: El caso más raro. Un 13% de sus mediciones fueron tan absurdamente altas que los investigadores tuvieron que descartarlas del análisis principal.

Lo más preocupante del estudio es que la precisión empeora a medida que aumenta la grasa corporal del usuario, y esto se repitió en las cuatro marcas analizadas. Es decir, justo las personas que quizás más necesitan un control calórico confiable son las que reciben datos menos fiables.

El peligro de confiar ciegamente

¿Por qué debería importarte esto? Porque si estás usando esas calorías para ajustar tu dieta, podrías estar cometiendo un error garrafal. Si el reloj te dice que quemaste 500 calorías pero en realidad fueron 400, y encima comés algo «premiándote» por ese número inflado, el déficit que creés tener se convierte en un superávit. El propio Kostrna lo advierte: podrías perder cientos de calorías cada semana sin darte cuenta y arruinar tu progreso.

La recomendación del experto es clara: no trates el número de calorías de tu reloj como una verdad absoluta. Mejor redondeá hacia abajo y prestá más atención a otras métricas que sí son más confiables, como la frecuencia cardíaca, las zonas de entrenamiento y tus propias tendencias a lo largo del tiempo. Después de todo, la constancia y la coherencia en el tiempo son mejores indicadores que un número aislado.

El equipo ya está trabajando en nuevas pruebas para evaluar si estos dispositivos hacen una mejor estimación durante el entrenamiento de fuerza, un terreno donde la medición es aún más compleja. Mientras tanto, la próxima vez que tu reloj te felicite por una sesión épica, tomalo con pinzas: es una guía útil, pero no un veredicto final sobre tu esfuerzo.

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