Las autoridades sanitarias nacionales elevaron el nivel de vigilancia epidemiológica tras la confirmación de cuatro casos de sarampión en una familia que transitó por territorio argentino a mediados de noviembre. El grupo, compuesto por tres adultos y un menor, carecía completamente de antecedentes de vacunación, lo que amplificó los riesgos de propagación durante su permanencia en el país.
El itinerario de los afectados revela un recorrido que atravesó puntos fronterizos críticos. Ingresaron el 14 de noviembre por el paso de Yacuiba-Salvador Mazza, en la frontera entre Tarija y Salta, procedentes de localidades bolivianas donde participaron en encuentros sociales con personas que presentaban síntomas compatibles con la enfermedad. Dos días después, el 16 de noviembre, cruzaron nuevamente hacia Uruguay por el paso de Colón-Paysandú, dejando un rastro epidemiológico que requiere seguimiento exhaustivo.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud de la Nación desplegó investigaciones de contactos estrechos basadas en el desplazamiento documentado de los casos. El objetivo central es identificar a todas las personas potencialmente expuestas durante el tránsito por territorio argentino e implementar medidas de bloqueo de transmisión que eviten la propagación comunitaria.
Por qué el sarampión sigue siendo una amenaza
Aunque parezca una enfermedad del pasado, el sarampión mantiene su capacidad de generar brotes graves en poblaciones con baja cobertura vacunal. Se trata de una infección viral de transmisión respiratoria que se disemina con velocidad alarmante de persona a persona, especialmente en espacios cerrados o con aglomeración de gente.
Los síntomas iniciales incluyen:
- Fiebre alta persistente
- Erupciones cutáneas características (manchas rojas)
- Secreción nasal y conjuntivitis
- Tos persistente
Lo preocupante es que la enfermedad puede derivar en complicaciones graves como neumonía, convulsiones, meningoencefalitis e incluso ceguera. En poblaciones sin vacunación, la mortalidad alcanza entre 1 y 2 casos por cada mil personas infectadas, cifra que se eleva dramáticamente en menores de cinco años, adultos mayores e inmunodeprimidos.
La vacunación: única herramienta efectiva
No existe tratamiento específico para el sarampión una vez que la infección se establece. La única estrategia comprobada para prevenirlo es la inmunización sistemática según el Calendario Nacional de Vacunación. El esquema requiere dos dosis de la vacuna Triple Viral: la primera a los 12 meses de vida y la segunda a los 5 años.
Las autoridades sanitarias enfatizan que mantener coberturas vacunales superiores al 95 por ciento en la población es fundamental para evitar la circulación del virus. Cualquier brecha en la cobertura, especialmente en grupos familiares completos sin inmunización, genera condiciones propicias para la transmisión acelerada.
Ante la aparición de síntomas compatibles con sarampión, es imperativo consultar inmediatamente al sistema de salud para confirmar diagnóstico y activar protocolos de aislamiento. La vigilancia epidemiológica continua y la actualización del estado vacunal de la población siguen siendo las herramientas más efectivas para contener la amenaza de esta enfermedad infecciosa.