La tuberculosis vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de salud pública argentina. Lejos de ser una enfermedad erradicada, los datos epidemiológicos recientes revelan un panorama preocupante que demanda respuestas inmediatas y estructurales. Durante 2025 se registraron 16.445 casos, lo que representa un incremento del 3,9% respecto a 2024 y un crecimiento exponencial del 79,7% desde 2020. Esta trayectoria ascendente coloca a la enfermedad nuevamente en el foco de atención de médicos, autoridades sanitarias y organismos especializados.
El contexto epidemiológico actual refleja debilidades estructurales en los programas de control y vigilancia. La tasa nacional de incidencia alcanzó 34,6 casos cada 100.000 habitantes, con concentraciones geográficas específicas. Las provincias más afectadas son Jujuy, Salta, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Chaco y Formosa. Simultáneamente, once jurisdicciones —entre ellas Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Tierra del Fuego— muestran aumentos significativos, sugiriendo una dispersión progresiva del problema.
¿Por qué resurge la tuberculosis en el país?
Varios factores convergen para explicar esta escalada. El debilitamiento de los programas de control, las dificultades en el acceso al diagnóstico temprano y las interrupciones en los tratamientos son elementos clave. A esto se suma la persistencia de desigualdades sociales que favorecen la transmisión: hacinamiento, vulnerabilidad económica y exclusión sanitaria. El panorama se agrava cuando se considera que la disolución de la Coordinación del Programa Nacional de Tuberculosis en 2024 dejó sin estructura centralizada la respuesta nacional, fragmentando esfuerzos y debilitando la capacidad de detección y seguimiento.
Lo que más preocupa a los especialistas es el desplazamiento del problema hacia la población joven. El grupo de 15 a 44 años concentra el 60,7% de los diagnósticos, mientras que menores de 20 años representan el 16,6% del total. Esta distribución por edades contrasta con patrones históricos y sugiere cambios epidemiológicos profundos vinculados a condiciones de vida, acceso a servicios de salud y factores socioeconómicos específicos de este segmento poblacional.
Geografía de la enfermedad: desigualdades territoriales
La carga de tuberculosis no se distribuye de manera uniforme. Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aportaron el 66,1% del total nacional en 2025, concentrando el problema en el área metropolitana. Sin embargo, Salta registra la mayor tasa de incidencia con 60,5 casos nuevos por 100.000 habitantes, evidenciando que la vulnerabilidad sanitaria no es exclusiva de grandes centros urbanos sino que afecta territorios con menores recursos y capacidades instaladas.
La vacuna BCG: herramienta preventiva en riesgo
La vacunación BCG sigue siendo fundamental para prevenir las formas graves de tuberculosis en la infancia, particularmente la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar. La cobertura nacional en menores de siete días alcanzó el 83,42% al inicio de 2026, pero existen variaciones provinciales que merecen atención. Especialistas subrayan que el Estado debe garantizar la provisión oportuna y la aplicación sistemática de la vacuna para mantener esta barrera protectora, especialmente en contextos donde el acceso a otros servicios de salud es limitado.
Diagnóstico temprano: obstáculos y soluciones
Uno de los principales desafíos radica en la detección precoz de casos. Los síntomas iniciales —tos persistente, fiebre, pérdida de peso— pueden confundirse fácilmente con otras patologías respiratorias, lo que retrasa la consulta y amplía la ventana de transmisión comunitaria. Los especialistas enfatizan la necesidad de ampliar el acceso a diagnóstico molecular mediante tecnologías como GeneXpert, que permite confirmar la enfermedad en menos de dos horas, detectar casos con baja carga bacteriana e identificar tempranamente la resistencia a rifampicina. Facilitar la disponibilidad de estos insumos en todo el territorio nacional es fundamental para interrumpir cadenas de contagio y mejorar los desenlaces clínicos.
Continuidad en los tratamientos: clave para evitar resistencias
La tuberculosis es prevenible y curable, pero solo si se garantiza acceso continuo a medicamentos de calidad. La provisión gratuita de fármacos de primera línea para casos sensibles y de segunda línea para formas resistentes es indispensable. Las interrupciones o irregularidades en los tratamientos favorecen la emergencia de cepas resistentes, complicando el control poblacional y poniendo en riesgo tanto a pacientes como a sus contactos. Este aspecto requiere coordinación intersectorial y garantías de abastecimiento sostenido.
Actualización de guías y sistemas de información
El Ministerio de Salud de la Nación presentó recientemente la quinta edición del manual Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina, un documento que no se actualizaba desde hace 13 años. Esta herramienta reúne información basada en evidencia para orientar prácticas en todo el sistema de salud y fue elaborada por especialistas en manejo clínico y programático, con colaboración de la Organización Panamericana de la Salud. El documento incorpora criterios diagnósticos más precisos, enfoques de riesgo actualizados y lineamientos para el uso de pruebas moleculares y nuevas definiciones de tuberculosis resistente.
Paralelamente, el fortalecimiento del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) mediante nominalización progresiva de casos busca mejorar la calidad de datos epidemiológicos. La disponibilidad de información confiable y oportuna es central para orientar intervenciones sanitarias de manera eficiente y responder con agilidad a cambios en el patrón epidemiológico.
Implicancias del retiro de la OMS
La comunidad médica ha expresado preocupación por el anuncio del retiro definitivo de Argentina de la Organización Mundial de la Salud. Salir de la OMS implica perder acceso a financiamiento, información epidemiológica estratégica y espacios de decisión global que son cruciales para enfrentar amenazas sanitarias como la tuberculosis. Esta desvinculación puede debilitar significativamente la capacidad de respuesta nacional y la articulación con redes internacionales de cooperación sanitaria.
Contexto global y regional
En la Región de las Américas, 350.000 personas enfermaron y 30.000 fallecieron por tuberculosis en 2024, de las cuales el 29% presentaba coinfección TB/VIH. Aunque las tasas de incidencia y mortalidad muestran cierta estabilización a nivel regional, persisten desafíos vinculados a determinantes sociales: pobreza, exclusión, desnutrición y discriminación. El lema de la conmemoración 2026, «Podemos poner fin a la TB: impulsados por la atención primaria de salud, la innovación y comunidades comprometidas«, subraya la importancia de fortalecer la atención primaria, incorporar innovación tecnológica y garantizar participación comunitaria para avanzar hacia la eliminación de la enfermedad.
Reflexión final: una enfermedad del presente
La tuberculosis no es un problema histórico ni resuelto. Su resurgimiento en Argentina refleja tensiones estructurales profundas en el sistema de salud y exige respuestas sostenidas, articuladas y basadas en evidencia. Restaurar programas de control, garantizar acceso equitativo a diagnóstico y tratamiento, fortalecer la vigilancia epidemiológica y mantener la cooperación internacional son elementos insustituibles para revertir esta tendencia y proteger a la población, especialmente a los jóvenes y sectores vulnerables que hoy cargan desproporcionadamente con esta carga de enfermedad.