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162 trasplantes en Buenos Aires: 14 fueron chicos y hubo un fuerte reconocimiento a los donantes

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Editorial

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El mes de agosto dejó un saldo alentador para el sistema de salud de la provincia de Buenos Aires: 162 personas accedieron a un trasplante de órganos o tejidos, según el informe difundido por el Centro Único Coordinador de Ablación e Implante bonaerense (Cucaiba). La cifra no es un dato menor si se tiene en cuenta la complejidad que implica cada operativo de procuración y la cantidad de eslabones que deben encastrar para que una intervención llegue a buen puerto.

Del total de procedimientos, 14 estuvieron destinados a pacientes pediátricos de entre 6 meses y 17 años, mientras que los 148 restantes correspondieron a personas adultas. Es decir, casi una decena de chicos por mes logró acceder a una intervención que les cambia el presente y, sobre todo, les abre una ventana hacia el futuro.

Desde el organismo provincial pusieron el foco en el compromiso del personal de salud y de los equipos que intervienen en cada etapa de la procuración de órganos y tejidos. Sin ese engranaje silencioso, que arranca mucho antes de la cirugía, los trasplantes sencillamente no serían posibles.

Pero hay otro costado que Cucaiba quiso subrayar: el acompañamiento a las familias de los donantes. A ellas les dedicaron un agradecimiento explícito y un reconocimiento por un gesto que, en medio del dolor más profundo, permite que otras personas sigan viviendo. Esa decisión, tomada en un momento límite, es la que sostiene todo el sistema.

Vale recordar que la donación de órganos en Argentina funciona bajo un esquema de consentimiento presunto, aunque la voluntad de la familia sigue teniendo un peso decisivo en la práctica. Por eso las campañas de concientización y el diálogo abierto sobre el tema resultan clave para que más personas se sumen como donantes.

El balance de agosto, entonces, no es solo una estadística: es la foto de 162 historias que continuaron gracias a la combinación de solidaridad, profesionalismo y un sistema de salud que, con todas sus tensiones, sigue funcionando. Detrás de cada número hay una familia que dijo sí y un equipo que hizo posible lo que parecía imposible.

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