Un ensayo clínico de fase I con anitocabtagene autoleucel (anito-cel), una terapia celular desarrollada por Gilead Sciences, mostró que los 38 pacientes con mieloma múltiple recurrente o refractario respondieron al tratamiento. Casi el 80% logró una respuesta completa, es decir, sin rastro detectable de la enfermedad según los criterios del estudio. Los hallazgos se publicaron en The New England Journal of Medicine.
El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas que, en muchos casos, reaparece o se vuelve resistente a los tratamientos convencionales. Frente a ese escenario, las terapias CAR-T dirigidas contra el antígeno de maduración de células B (BCMA) se posicionan como una alternativa prometedora. Anito-cel utiliza linfocitos T del propio paciente, modificados en laboratorio para reconocer y atacar células que expresan BCMA, una proteína abundante en las células tumorales.
Resultados alentadores, pero preliminares
Más de la mitad de los participantes no mostró signos de progresión de la enfermedad a los dos años, y a los tres años el 65% seguía con vida. Para una población con opciones terapéuticas agotadas, estos números resultan significativos. No obstante, el estudio carece de grupo control, por lo que no permite comparar directamente anito-cel con otras alternativas disponibles.
El líder del estudio, Michael Bishop, médico de UChicago Medicine, destacó: «Incluso con una dosis baja de anito-cel, observamos respuestas completas en la mayoría de los pacientes desde el inicio, y ningún paciente desarrolló toxicidades graves». La tolerabilidad es un punto clave en las terapias CAR-T, ya que la modificación genética de células inmunitarias puede desencadenar reacciones intensas.
Seguridad y próximos pasos
Los eventos adversos inmunológicos y neurológicos graves fueron poco frecuentes, y no se reportaron complicaciones neurológicas tardías durante el seguimiento. Sin embargo, el texto original no detalla los tipos específicos de eventos registrados, su frecuencia exacta ni la necesidad de hospitalización, por lo que la evaluación completa del perfil de seguridad requerirá datos ampliados.
Anito-cel se encuentra actualmente en ensayos de fase II y fase III, que buscarán confirmar estos resultados en una población más amplia. Estas etapas permitirán obtener información sobre eficacia, duración del beneficio y seguridad, y definir el posible lugar de la terapia entre las alternativas CAR-T dirigidas a BCMA.
El resultado de fase I posiciona a anito-cel dentro de la evolución de las terapias celulares para mieloma múltiple, un campo donde las respuestas profundas, la duración del control de enfermedad y la seguridad determinarán el valor clínico de las próximas generaciones de tratamientos.