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Diabetes tipo 2 temprana: el vínculo oculto con TDAH y autismo que alerta a los expertos

La neurodivergencia y la diabetes tipo 2 de aparición temprana parecen caminar de la mano, según una investigación presentada en Milán. Detrás de esta asociación asoman el sueño alterado, las barreras de acceso a la salud y la medicación. Un llamado de atención para repensar los servicios médicos.

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Editorial

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Un nuevo estudio sacude los consultorios: las personas con autismo o TDAH presentan muchas más chances de recibir un diagnóstico de diabetes tipo 2 antes de los 20 años. La investigación, presentada en la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) en Milán, analizó datos de millones de pacientes y enciende una luz de alerta sobre la necesidad de repensar cómo se atiende a la población neurodivergente.

Los números son elocuentes. Entre quienes fueron diagnosticados con diabetes tipo 2 antes de cumplir dos décadas de vida, más del 14% tenía también TDAH, frente a un 7% en personas de edad similar sin diabetes. Es decir, más del doble. En el caso del autismo, la proporción llegó al 5,7% dentro del mismo grupo con diabetes temprana.

Para dimensionar el alcance del trabajo, el equipo liderado por Jonathan Goldney, investigador del Centro de Investigación de la Diabetes de la Universidad de Leicester (Reino Unido), revisó los historiales médicos de 4,2 millones de personas en Estados Unidos diagnosticadas con diabetes tipo 2 en los últimos 20 años. De ese total, unos 3,4 millones se compararon con individuos de edad similar de un grupo de 17,1 millones que nunca habían desarrollado la enfermedad.

El patrón se repitió en todas las franjas etarias: autismo y TDAH aparecieron con mayor frecuencia entre los diabéticos tipo 2, aunque las tasas de neurodivergencia cayeron de forma marcada a medida que avanzaba la edad. La dislexia también mostró una prevalencia más alta en este grupo, aunque en ese caso la edad de inicio de la diabetes no pareció jugar un papel determinante.

¿Por qué se da esta asociación? Los investigadores barajan varios factores que podrían explicarla:

  • Alteraciones del sueño, frecuentes en personas neurodivergentes.
  • Uso de medicación que puede impactar en el metabolismo.
  • Trastornos de salud mental asociados.
  • Barreras para acceder a la atención sanitaria.
  • Niveles más bajos de actividad física.

Goldney fue categórico al aclarar el alcance de los hallazgos: «Nuestros resultados no sugieren en absoluto que la mayoría de las personas con una condición neurodivergente desarrollen diabetes tipo 2». Sin embargo, remarcó que la mayor prevalencia de neurodiversidad entre los diagnosticados a edades tempranas debería tenerse en cuenta al planificar los servicios de salud.

«Tener en cuenta la neurodiversidad podría ayudar a reducir las posibles barreras para acceder y participar en la atención sanitaria», sostuvo el investigador, y agregó que brindar atención adecuada para la diabetes tipo 2 a personas neurodivergentes es fundamental para hacer el sistema más accesible para todos, sobre todo en un contexto donde cada vez más gente recibe el diagnóstico a edades tempranas.

Cabe aclarar que la diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica vinculada al azúcar en sangre que suele asociarse con la obesidad. Aparece cuando el cuerpo pierde la capacidad de usar bien la insulina o de producir la suficiente. Los resultados presentados en Milán se consideran preliminares hasta tanto se publiquen en una revista con revisión de pares.

El mensaje de fondo es claro: la neurodivergencia no es una condena a la diabetes, pero sí una señal que el sistema de salud no puede seguir ignorando. Adaptar los servicios, derribar barreras y mirar al paciente en su integralidad parece ser el camino.

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Editorial