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Epilepsia en Mar del Plata: el CEMA ya atendió más de 600 consultas

Desde fines de 2024, la Unidad Ambulatoria de Epilepsia del CEMA se consolidó como un pilar clave para el diagnóstico y tratamiento de esta condición neurológica en Mar del Plata. Te contamos cómo acceder al servicio y qué hacer frente a una crisis.

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Editorial
Epilepsia en Mar del Plata: el CEMA ya atendió más de 600 consultas

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La Unidad Ambulatoria de Epilepsia que funciona en el Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (CEMA) acumuló más de 600 consultas desde finales de 2024 hasta la actualidad. El dato fue difundido por la Secretaría de Salud de la Municipalidad de General Pueyrredon, que puso el foco en el rol de este espacio dedicado al diagnóstico, seguimiento y tratamiento integral de una de las patologías neurológicas más frecuentes.

Vale aclarar un punto que suele prestarse a confusión: no es lo mismo una convulsión aislada que la epilepsia. Una persona puede atravesar una crisis aguda por causas puntuales, como una descompensación de glucemia en pacientes con diabetes, un cuadro de intoxicación o las primeras horas de un accidente cerebrovascular (ACV). En cambio, la epilepsia se define por la predisposición a padecer convulsiones recurrentes, con episodios separados por al menos un día y, en muchos casos, sin un desencadenante inmediato identificable.

Para llegar al diagnóstico, los especialistas recurren a una batería de estudios que permiten descartar otras causas. Entre ellos se incluyen:

  • Tomografías y resonancias magnéticas de cerebro.
  • Electroencefalogramas.
  • Análisis de laboratorio.

Las crisis, por su parte, no se manifiestan siempre de la misma forma. Pueden presentarse como movimientos involuntarios en todo el cuerpo, como episodios de ausencia en los que la persona se queda con la mirada fija o repite un movimiento estereotipado, o como crisis focales con compromiso parcial de la conciencia y movimientos repetitivos en una extremidad o en un sector del rostro.

Cómo se organiza la atención en el CEMA

El consultorio especializado, que está a cargo de la profesional Paula Judewicz, reforzó la organización y el seguimiento de los pacientes. El circuito de acceso es simple, aunque requiere respetar los pasos: primero hay que pedir un turno con clínica médica en cualquiera de los 35 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) y, después, el profesional deriva al área de Neurología.

El esquema de trabajo permite realizar neuroimágenes de manera periódica en contacto directo con los especialistas que informan los estudios. Además, se coordinan acciones con el servicio de Nutrición y con el área de Salud Mental, integrada por psicólogos y psiquiatras que se desempeñan en los CAPS y en el Centro de Salud Mental N° 1.

La prestación se completa con electroencefalogramas, asistencia kinésica para pacientes con secuelas motrices o epilepsias secundarias a otras patologías, y el acompañamiento del Servicio Social municipal. Esta última área interviene cuando se requiere derivar a centros de mayor complejidad fuera de Mar del Plata para estudios específicos o procedimientos quirúrgicos.

Según las estimaciones, en Argentina una de cada 100 personas convive con epilepsia. El trabajo sostenido desde la Secretaría de Salud apunta a garantizar el acceso a los estudios diagnósticos, al tratamiento adecuado y a la contención profesional continua, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los vecinos afectados.

Qué hacer (y qué no) frente a una convulsión

Uno de los ejes de las campañas de concientización es que la población sepa reaccionar correctamente ante una crisis. Las recomendaciones son concretas y pueden resumirse así:

  • Recostar a la persona en el piso y colocarla de costado, para evitar que se ahogue.
  • Despejar el área circundante para que no se golpee con objetos.
  • No introducir nada en la boca: ni objetos, ni dedos. Hacerlo puede lastimar tanto a quien convulsiona como a quien asiste.
  • Cronometrar la duración del episodio.

Si los movimientos se extienden por más de dos minutos, hay que solicitar asistencia inmediata al SAME para derivar al paciente a un centro de mayor complejidad. También conviene buscar atención profesional ante la primera crisis que presenta una persona, incluso si duró menos de ese lapso.

Una vez que el episodio termina, es fundamental dejar descansar a la persona, ya que atraviesa un momento de alto estrés físico y cognitivo. Ese período posterior se conoce como estado posictal y suele venir acompañado de cansancio extremo y otros síntomas secundarios.

Tratamiento y vida cotidiana: derribar mitos

La epilepsia no impide necesariamente llevar una vida normal. Con una indicación farmacológica correcta, muchas personas permanecen libres de crisis y desarrollan sus actividades con total habitualidad. Ahí está, quizás, el mensaje más importante: el diagnóstico temprano y el seguimiento adecuado cambian por completo el pronóstico.

Ahora bien, no todas las epilepsias son iguales y la respuesta a la medicación varía en cada caso. Mientras algunas personas controlan los episodios con uno o dos medicamentos antiepilépticos, otras necesitan esquemas más complejos o siguen presentando crisis pese al tratamiento. Ese cuadro se conoce como epilepsia refractaria y requiere un abordaje más profundo.

En definitiva, la experiencia acumulada por la Unidad Ambulatoria de Epilepsia del CEMA muestra que el acompañamiento profesional sostenido, el acceso a los estudios y la educación de la comunidad son las tres patas sobre las que se sostiene una mejor calidad de vida para quienes conviven con esta condición.

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