Un reciente estudio ha puesto de manifiesto una realidad incómoda en el ámbito de la salud: las mujeres que padecen enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide, lupus o esclerosis múltiple tienen una probabilidad significativamente mayor de recibir un diagnóstico erróneo que las encasilla en el terreno de lo psiquiátrico o psicosomático. Esta problemática, que retrasa la atención adecuada, fue publicada en la revista eClinicalMedicine.
La investigación, que siguió a más de 6.600 pacientes, de los cuales el 91% eran mujeres, reveló una brecha de género alarmante. Mientras que al 43% de las mujeres se les atribuyó inicialmente sus síntomas a una causa psiquiátrica, solo al 33% de los hombres les ocurrió lo mismo. La diferencia se acentúa en los diagnósticos psicosomáticos: el 34% de las mujeres los recibió, frente al 22% de los hombres.
Esto se traduce en que las mujeres tienen un 50% más de probabilidades de recibir un diagnóstico psiquiátrico incorrecto y casi un 75% más de probabilidades de un diagnóstico psicosomático erróneo. «Aunque etiquetas como histeria están desactualizadas, como mujeres todavía a menudo tenemos más dificultades para que se crean nuestros síntomas», explica Shaista Tayabali, co-investigadora y paciente con lupus.
El impacto de estos errores es profundo. Las mujeres reportaron períodos mucho más largos entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico final, con demoras de uno a dos años, en contraste con los menos de tres meses que suelen experimentar los hombres. Además, requirieron más visitas médicas antes de obtener una respuesta certera.
Los investigadores señalan que las enfermedades autoinmunes son intrínsecamente difíciles de diagnosticar debido a sus síntomas amplios, que incluyen fatiga, dolor y problemas de sueño. Sin embargo, el estudio sugiere que los sesgos de género históricos siguen influyendo en el proceso diagnóstico. Curiosamente, los hombres con estas condiciones eran más propensos a ser diagnosticados erróneamente con otra enfermedad física (48% vs. 44%).
El Dr. David D’Cruz, reumatólogo consultor, aclara que «esto no se trata de decir que un diagnóstico psiquiátrico nunca es correcto», ya que los síntomas mentales pueden ser parte de la enfermedad o una respuesta natural a vivir con ella. La clave, concluyen los expertos, es que los médicos consideren primero las enfermedades autoinmunes y escuchen a los pacientes cuando los síntomas persisten o evolucionan.