Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

Pasar de usar estrógeno vaginal a sufrir más infecciones urinarias tras una fractura de cadera

El estrógeno vaginal es un aliado probado contra las infecciones urinarias recurrentes, pero un nuevo trabajo encontró que, en el escenario particular de una cirugía por fractura de cadera, su uso previo se asocia con más complicaciones. ¿Paradoja o pista sobre el mal cumplimiento del tratamiento?

Agregar RedSaludArgentina en Google
Autor
Editorial
Pasar de usar estrógeno vaginal a sufrir más infecciones urinarias tras una fractura de cadera

Compartir

El dato que llamó la atención de los investigadores fue contraintuitivo: mujeres mayores que venían usando estrógeno tópico vaginal para prevenir infecciones urinarias recurrentes terminaron con más infecciones urinarias después de operarse una fractura de cadera, no con menos. El hallazgo se presentó en la reunión anual de The Menopause Society y obliga a repensar cómo se aplica ese tratamiento en un grupo especialmente vulnerable.

La Dra. Jocelyn Wittstein, cirujana ortopédica de Duke Health en Durham, Carolina del Norte, y responsable principal del trabajo, admitió la sorpresa: «Nos llamó la atención que el uso preoperatorio de estrógeno vaginal no redujera el riesgo de infecciones urinarias perioperatorias en pacientes con fractura de cadera». La expectativa era otra, porque el estrógeno local es una herramienta consolidada contra ese problema.

Por qué el estrógeno vaginal importa en la menopausia

Después de la menopausia, la caída de los niveles de estrógeno vuelve más finos, secos y frágiles los tejidos de la vagina y la uretra, un cuadro conocido como atrofia vaginal. Esa fragilidad facilita que las bacterias ingresen a la uretra y a la vejiga, de modo que las infecciones urinarias se vuelven más frecuentes. El estrógeno tópico, en crema, tableta o anillo de liberación prolongada, es un tratamiento eficaz para revertir ese escenario.

La pregunta que quedaba abierta era otra: ¿ese mismo tratamiento podía proteger a las mujeres durante el posoperatorio de una fractura de cadera? Para responderla, el equipo revisó los registros de 375 mujeres de 50 años o más que se sometieron a cirugía por esa lesión.

Los números del estudio

  • 9% de las pacientes había usado estrógeno tópico antes de la fractura.
  • 36% de las usuarias tenía antecedentes de infecciones urinarias recurrentes, frente a 13% de las no usuarias.
  • 26% de todas las mujeres desarrolló una infección urinaria después de la cirugía.
  • Quienes usaban estrógeno tuvieron 2,5 veces más probabilidades de infectarse tras la operación, ajustando por edad y antecedentes.
  • El mismo riesgo multiplicado por 2,5 apareció en pacientes con historial de infecciones urinarias recurrentes.

El detalle clave es que el estrógeno se indicaba sobre todo a quienes ya tenían ese historial. Wittstein lo explicó sin vueltas: «No nos sorprendió que el uso fuera bajo y mayormente en mujeres con antecedentes de infecciones urinarias recurrentes». Es decir, el grupo de usuarias partía con una desventaja de base.

La hipótesis del cumplimiento

Para la investigadora, la explicación más probable no es que el estrógeno falle, sino que las pacientes no lo usan como se les indica. «Sospechamos que el fracaso para prevenir infecciones urinarias en la población de ancianas con fractura de cadera podría estar relacionado con el incumplimiento», señaló. Dicho de otro modo: la crema, la tableta o el anillo quedan sin aplicar, y la puerta a la infección queda abierta.

Por eso plantea explorar distintas vías de administración, como los anillos vaginales de estradiol local que solo requieren un recambio cada tres meses. Menos pasos, menos olvidos, más adherencia.

Una mirada prudente sobre los resultados

La Dra. Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society, puso paños fríos al interpretar los datos. Recordó que «el estrógeno vaginal se utilizó con mayor frecuencia en mujeres que ya tenían antecedentes de infecciones recurrentes», lo que relativiza la asociación observada. Para ella, los hallazgos muestran la complejidad de cuidar a esta población de alto riesgo y la necesidad de más investigación antes de sacar conclusiones definitivas sobre el papel del estrógeno vaginal en la reducción de infecciones perioperatorias.

Vale aclarar que las infecciones urinarias recurrentes son habituales en mujeres mayores y pueden derivar en problemas de salud más serios, algo que refuerza la importancia de encontrar estrategias efectivas para este grupo.

El trabajo se presentó en la reunión de The Menopause Society, que se desarrolla en San Diego hasta el sábado. Como todo estudio difundido en un congreso médico, sus resultados deben tomarse como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por pares.

Autor
Editorial