La Escuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) organizó una semana intensiva de formación práctica en su Centro de Simulación Clínica. Los estudiantes de cuarto año de la carrera atravesaron distintos escenarios pensados para medir sus capacidades analíticas y procedimentales antes de dar el salto a los entornos asistenciales reales.
La propuesta académica se apoyó en dos ejes pedagógicos centrales para la formación médica. Por un lado, se dictaron talleres de destreza técnica dedicados a la extracción de hemocultivos, un procedimiento clave para detectar infecciones sistémicas que exige cumplir al pie de la letra los protocolos de asepsia y un rigor metodológico estricto.
Por otro lado, la actividad sumó un módulo de simulación de alta fidelidad enfocado en el abordaje inicial del shock séptico. En ese espacio interactivo, las y los futuros profesionales tuvieron que resolver decisiones clínicas en tiempo real, interpretar constantes vitales de maniquíes robotizados y coordinar tareas de soporte bajo presión, replicando la complejidad de una guardia de emergencias.
Este tipo de enseñanza busca tender un puente seguro entre la teoría académica y la práctica médica, con el objetivo de achicar el margen de error en la atención real de pacientes. La simulación inmersiva les permite al alumnado desarrollar pensamiento crítico, ganar fluidez en la toma de decisiones y ejercitar la comunicación efectiva dentro de equipos interdisciplinarios de salud.
Llevar adelante el evento demandó un trabajo importante de logística y preparación previa. Desde la institución resaltaron el compromiso del equipo de técnicas del Centro de Simulación, además de la labor docente y la colaboración de las y los adscriptos de la asignatura Salud del Niño, Niña y Adolescente (SaNNa), que guiaron las dinámicas de aprendizaje.
Con este tipo de iniciativas, la casa de altos estudios marplatense ratifica su apuesta por una educación médica basada en competencias y en la seguridad del paciente. La incorporación sostenida de tecnología de simulación ubica a la universidad pública local como un referente regional en la modernización de los procesos pedagógicos en salud.
Vale subrayar que este enfoque no reemplaza la práctica con pacientes, sino que la prepara: ensayar errores en un entorno controlado reduce el riesgo de cometerlos donde las consecuencias son irreversibles. En tiempos en que la seguridad del paciente ocupa un lugar central en la agenda sanitaria, formar profesionales que ya se enfrentaron a la presión de una emergencia simulada marca una diferencia concreta en la calidad de la atención.