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RedSaludArgentina

Crisis de pagos en farmacias: PAMI acumula deudas desde noviembre

Un conflicto financiero sacude al sector farmacéutico argentino. Las farmacias denuncian retrasos sistemáticos en los pagos del PAMI, generando incertidumbre sobre la sostenibilidad del servicio de medicamentos para millones de jubilados y pensionados.

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Editorial

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La tensión entre PAMI y el sector farmacéutico se intensifica por los atrasos acumulados en el pago de prestaciones. Las principales organizaciones del ramo —FEFARA, COFA, FACAF, ASOFAR y AFMSRA— elevaron una comunicación formal a la dirección ejecutiva del organismo expresando su preocupación por la falta de regularidad en los pagos que se extiende desde hace varios meses.

El sector farmacéutico atraviesa una situación delicada. Desde noviembre, las farmacias vienen acumulando deudas pendientes de cobro que afectan directamente su capacidad operativa. Esta situación genera incertidumbre generalizada en toda la cadena de distribución de medicamentos, incluyendo a las droguerías que también han manifestado su preocupación a través de sus representantes en ADEM.

Más allá de la urgencia en regularizar los pagos adeudados, las entidades firmantes plantean una demanda estructural: la necesidad de contar con un cronograma de pagos predecible y confiable. Esta exigencia refleja la frustración acumulada por años de atrasos intermitentes que dificultan la planificación financiera de los comercios.

El PAMI, como la obra social más grande de América Latina con más de 5 millones de afiliados, juega un rol crucial en el acceso a medicamentos de la población jubilada y pensionada. Los retrasos en sus pagos generan un efecto cascada que impacta directamente en la disponibilidad de fármacos para estos sectores vulnerables, transformando un problema administrativo en una cuestión de salud pública.

La demora en las transferencias no es un asunto menor: afecta la viabilidad económica de pequeñas y medianas farmacias, muchas de ellas ubicadas en zonas del interior del país donde el margen comercial es aún más ajustado. Sin pagos regulares, la continuidad del servicio peligra, poniendo en riesgo el acceso a medicamentos esenciales para millones de argentinos.

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Editorial