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Coqueluche: el resurgimiento silencioso que amenaza el regreso a clases

Mientras millones de estudiantes se preparan para volver a las aulas, un enemigo invisible gana terreno. La coqueluche resurge en Argentina con cifras que no se veían en años, exponiendo las grietas en la protección inmunológica de los más pequeños.

Autor
Editorial

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El regreso a las aulas 2026 ocurre bajo una sombra inquietante: la coqueluche ha vuelto a instalarse como una amenaza concreta para la población infantil argentina. Los registros epidemiológicos más recientes revelan un panorama preocupante que trasciende los números y toca directamente la vulnerabilidad de los menores, especialmente aquellos que aún no han completado sus esquemas de inmunización.

Durante enero de 2026, el país documentó 99 casos confirmados de coqueluche, casi duplicando los 41 registrados en el mismo mes del año anterior. Si se amplía la perspectiva temporal, el aumento acumulado desde 2019 alcanza cifras que rondan el 3200%, según datos del Ministerio de Salud. Hasta la primera semana de febrero, las notificaciones sumaban 407 casos sospechosos, de los cuales 128 fueron confirmados, superando ampliamente los registros de períodos anteriores.

Este resurgimiento no ocurre de forma aislada. Otros países de la región latinoamericana enfrentan situaciones similares, con brotes documentados en Brasil, Colombia, México, Paraguay y Perú. En 2025, Argentina registró 1177 casos confirmados y más de 6800 notificaciones de sospecha, el año con mayor incidencia desde 2019. La gravedad se refleja en los 11 fallecimientos reportados, casi todos en menores de dos años, la mayoría sin vacunación completa o cuyas madres no recibieron protección durante el embarazo.

La brecha de protección: coberturas vacunales en caída libre

El colapso de las coberturas vacunales explica buena parte de esta crisis silenciosa. Los datos oficiales de 2024 muestran que solo el 68% de los niños de 15 a 18 meses recibió el primer refuerzo de la vacuna quíntuple o séxtuple, muy lejos del 95% recomendado internacionalmente. En embarazadas, la situación es aún más crítica: apenas el 69% completó la dosis de triple bacteriana acelular (dTpa), insuficiente para garantizar la protección pasiva del recién nacido.

Especialistas del sistema sanitario advierten sobre un dato particularmente alarmante: aproximadamente el 30% de los recién nacidos no cuenta con protección materna porque sus madres no fueron vacunadas durante el embarazo. Esto deja a los lactantes en una ventana de máxima vulnerabilidad, particularmente durante los primeros meses de vida cuando aún no han completado su esquema primario.

Profesionales de la infectología y la inmunología han sido tajantes en sus advertencias. Señalan que el incumplimiento de los calendarios de vacunación representa un error grave que socava décadas de progreso en la prevención de enfermedades transmisibles. La caída de coberturas no es un fenómeno uniforme en todo el país, sino que muestra diferencias marcadas entre jurisdicciones, lo que complica aún más la respuesta sanitaria coordinada.

Manifestaciones clínicas: de la tos leve al cuadro grave

La coqueluche, provocada por la bacteria Bordetella pertussis, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede afectar a todas las edades. Sin embargo, su impacto más devastador recae sobre los menores de cinco años, particularmente en lactantes menores de un año.

El cuadro clínico típico se caracteriza por:

  • Período catarral inicial con síntomas leves similares a un resfriado común
  • Tos progresiva que evoluciona hacia accesos paroxísticos
  • Estridor respiratorio característico conocido popularmente como «tos perruna»
  • Vómitos frecuentes durante los accesos de tos
  • Dificultad respiratoria que puede requerir hospitalización

En adolescentes y adultos vacunados, la enfermedad suele manifestarse de forma leve o atípica, sin fiebre, lo que dificulta el diagnóstico oportuno. Este aspecto resulta particularmente peligroso porque estas personas pueden funcionar como transmisores silenciosos sin saberlo, propagando la infección hacia lactantes desprotegidos.

Las complicaciones más graves incluyen bronconeumonía, convulsiones y daño neurológico permanente. La mortalidad global es baja, pero se concentra casi exclusivamente en menores de un año, donde alcanza entre 1% y 3% en lactantes menores de dos meses. El período de incubación oscila entre siete y diez días, y la tos puede persistir hasta diez semanas, prolongando el riesgo de transmisión.

Esquema de vacunación: qué deben tener los niños antes de clases

El Calendario Nacional de Vacunación argentino establece un esquema escalonado para prevenir la coqueluche:

  • A los 2, 4 y 6 meses: vacuna quíntuple o pentavalente (esquema primario)
  • A los 15-18 meses: primer refuerzo con quíntuple o pentavalente
  • A los 5 años: segundo refuerzo con triple bacteriana celular (DPT)
  • A los 11 años: tercer refuerzo con triple bacteriana acelular (dTpa)
  • Durante el embarazo: una dosis de dTpa a partir de la semana 20, independientemente del antecedente vacunal previo
  • Personal de salud en contacto con menores de un año: una dosis de dTpa cada cinco años
  • Convivientes de recién nacidos prematuros menores de 1500 gramos: una dosis de dTpa

Todas estas vacunas son gratuitas y accesibles en cualquier vacunatorio público o privado. Las autoridades sanitarias instan a revisar los carnets de vacunación «dosis por dosis» antes del inicio del ciclo lectivo, verificando que no existan esquemas incompletos que dejen brechas de protección.

Estrategia de contención: vigilancia y respuesta coordinada

Ante este escenario, el sistema sanitario ha implementado medidas de contención que incluyen:

  • Aislamiento respiratorio de casos sospechosos durante los primeros cinco días de antibiótico
  • Seguimiento de contactos y profilaxis con macrólidos en exposiciones de riesgo
  • Campañas focalizadas de vacunación en jardines y escuelas primarias
  • Refuerzo de la inmunización de embarazadas y personal docente
  • Diagnóstico temprano mediante sospecha clínica, iniciando tratamiento antibiótico sin esperar confirmación de laboratorio

Las autoridades enfatizan que el diagnóstico oportuno resulta fundamental para cortar la cadena de transmisión. La vuelta a las aulas implica un aumento significativo de la interacción social y del contacto con mayor número de personas, incrementando exponencialmente la exposición a enfermedades transmisibles. Por eso, garantizar que toda la comunidad educativa esté debidamente protegida antes de comenzar las clases es clave para evitar contagios dentro de las escuelas y las familias.

Reflexión final: prevención como responsabilidad compartida

El resurgimiento de la coqueluche en Argentina no es simplemente un problema epidemiológico, sino un llamado de atención sobre la importancia de mantener coberturas vacunales elevadas. La única forma de prevenir contagios y evitar cuadros graves es con esquemas de vacunación completos, tanto en niños como en embarazadas y personal de salud.

Las diferencias marcadas de coberturas entre jurisdicciones sugieren la necesidad de que las provincias refuercen sus estrategias de sensibilización y acceso a vacunación. El desafío inmediato es blindar a los estudiantes antes del regreso a las aulas mediante controles rigurosos de carnets y campañas de inmunización focalizadas. Solo así será posible evitar que el ciclo lectivo 2026 se convierta en un escenario de propagación masiva de una enfermedad que, aunque prevenible, sigue causando muertes evitables en los más pequeños.

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Editorial