La situación epidemiológica vinculada al hantavirus continúa siendo motivo de preocupación en territorio argentino. Durante la semana epidemiológica número 20 del presente año, se confirmaron dos nuevos casos de hantavirosis, uno registrado en la provincia de Salta y otro en la localidad de Arrecifes, perteneciente a Buenos Aires. Esta cifra eleva el total de contagios confirmados desde enero de 2026 a 47 casos en todo el país.
El panorama nacional refleja una distribución desigual de la enfermedad. Desde el comienzo de la temporada 2025-2026 hasta la semana epidemiológica 20, se notificaron 107 casos acumulados distribuidos principalmente en: Buenos Aires con 44 confirmaciones, Salta con 31, Santa Fe y Jujuy con 7 cada una, Río Negro con 6, Entre Ríos con 5 y Chubut también con 5 casos.
Para comprender la magnitud del problema, es fundamental conocer cómo se transmite esta enfermedad. El hantavirus constituye una zoonosis viral potencialmente grave cuyo reservorio natural son diversas especies de roedores silvestres. Estos animales pueden portar y diseminar el agente infeccioso sin manifestar síntomas de enfermedad, convirtiéndose en portadores asintomáticos que representan un riesgo permanente para la población humana.
Las vías de contagio incluyen:
- Inhalación de partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o excrementos de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados o con ventilación deficiente
- Contacto directo con roedores infectados
- Otras formas menos frecuentes de transmisión aún en estudio
La presentación clínica inicial suele ser inespecífica. Los pacientes afectados experimentan fiebre, dolores musculares generalizados, fatiga extrema y cefaleas intensas. No obstante, la enfermedad puede progresar rápidamente en ciertos individuos, evolucionando hacia complicaciones respiratorias severas que demandan internación hospitalaria y cuidados intensivos.
Las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de la consulta médica inmediata ante la aparición de síntomas compatibles, particularmente en personas con antecedentes de exposición en zonas endémicas o de riesgo conocido. La detección temprana y el manejo adecuado de los casos resultan cruciales para mejorar el pronóstico y evitar desenlaces fatales.