¿Quién diría que la elección entre café filtrado e instantáneo podría tener algo que ver con nuestros marcadores de envejecimiento? Un estudio reciente publicado en npj Science of Food analizó datos de 49.414 adultos del UK Biobank y encontró una asociación interesante: quienes tomaban café filtrado mostraban menores indicadores de aceleración del envejecimiento biológico, mientras que los consumidores de instantáneo presentaban la tendencia opuesta.
Pero antes de que salgas corriendo a comprar una cafetera de goteo, los investigadores son claros: esto no prueba causalidad. Es un estudio observacional, y siempre puede haber otros factores en juego, como la dieta, el sueño o los antecedentes de salud de cada persona.
Qué midieron exactamente
El equipo analizó tres indicadores que estiman la edad biológica a partir de marcadores clínicos y la longitud de los telómeros, esas estructuras en los extremos de los cromosomas. Ojo: estas mediciones no equivalen a la edad real ni predicen cuánto va a vivir alguien. Son herramientas de investigación, no una bola de cristal.
Los resultados mostraron que, comparados con los no bebedores, los que tomaban café filtrado tenían valores más bajos en dos mediciones de aceleración de la edad biológica, especialmente entre quienes superaban las tres tazas diarias. En el grupo del instantáneo, la relación fue inversa, aunque el estudio no encontró asociaciones concluyentes para otras variedades.
El filtro de papel: un detalle que importa
La diferencia entre preparaciones tiene una explicación conocida. El café sin filtro de papel conserva cafestol y kahweol, compuestos aceitosos del grano que pueden elevar el colesterol total y el LDL. El café turco, el hervido o el de prensa francesa concentran más estas sustancias, mientras que el filtro de papel retiene buena parte de esos compuestos.
- Café filtrado: menor presencia de cafestol y kahweol, asociado en el estudio con mejores marcadores de envejecimiento.
- Café instantáneo: mostró asociación con valores más altos en los indicadores, pero no se puede afirmar que sea dañino.
- Espresso o italiana: pueden contener estos compuestos, aunque la exposición depende del volumen y la frecuencia.
Una revisión de ensayos clínicos ya había concluido que las preparaciones sin filtrar elevaban con más frecuencia el colesterol total y el LDL que las filtradas, con un efecto mayor en personas con alteraciones previas de lípidos.
No demonicemos al instantáneo
Acá hay que ser cuidadosos. El nuevo análisis no permite afirmar que el café instantáneo sea perjudicial ni que el filtrado proteja contra enfermedades. Además, «instantáneo» abarca productos con composiciones muy distintas: algunos incluyen azúcar, crema o saborizantes que cambian el aporte calórico y nutricional.
La misma cautela aplica a los estudios que asocian el café con menor mortalidad. Una revisión de 40 trabajos observacionales ubicó la menor mortalidad relativa cerca de 3,5 tazas diarias, pero eso no demuestra que el café prolongue la vida ni fija una cantidad recomendable universal.
Más allá del método: cantidad y horario
El café afecta distinto a cada persona. La cafeína favorece el estado de alerta, pero también puede alterar el descanso, aumentar la ansiedad o causar palpitaciones en los más sensibles. No existe una dosis ideal para todos: depende del tamaño de la taza, la concentración, el consumo de té o bebidas energizantes, los medicamentos y los antecedentes médicos.
Para quienes tienen el colesterol LDL elevado, una opción prudente es priorizar las preparaciones con filtro de papel en el consumo diario. Y si el café te quita el sueño, podés reducir la dosis, adelantar la última taza o elegir descafeinado cerca del horario de descanso.
La próxima vez que prepares tu café, pensá que la elección del método podría tener más implicancias de las que imaginás, aunque la ciencia todavía no tiene la última palabra.