El mundo del cuidado ocular se movió este lunes con una noticia que sacudió a los inversores: Brent Saunders dejó su puesto como CEO de Bausch + Lomb tras un acuerdo mutuo con el directorio. En su lugar, la compañía designó a Thomas Appio como máximo ejecutivo interino, con efecto inmediato. La reacción del mercado no se hizo esperar y los papeles que cotizan en Estados Unidos se derrumbaron más de un 7%.
El dato que más ruido genera es que Appio no llega solo: seguirá al frente de Bausch Health, la empresa que controla alrededor del 87% de Bausch + Lomb. Es decir, por un tiempo, la misma persona manejará tanto al controlante como a la controlada. La firma no dio explicaciones sobre los motivos de la salida de Saunders ni respondió a los pedidos de la prensa.
Un regreso que duró poco
Saunders no era un novato en la casa. Ya había dirigido Bausch + Lomb entre 2010 y 2013, y volvió al ruedo en 2023 con la promesa de reordenar el barco. Antes de ese retorno, había protagonizado un movimiento gigante en la industria: llevó a Allergan hasta su venta a AbbVie por 63.000 millones de dólares en 2020. Su salida, entonces, no es un detalle menor para el sector farmacéutico.
Los analistas de Citi calificaron el cambio como «repentino», aunque reconocieron que Appio ya tenía responsabilidades de liderazgo dentro de la compañía de cuidado ocular, lo que lo deja bien parado para el desafío. Lo que no queda claro es cuánto durará la interinidad: no hay fecha para elegir un CEO permanente ni señales de cambios en la estrategia operativa.
La sombra de Bausch Health
Desde que Bausch Health escindió a Bausch + Lomb como compañía cotizante en 2022, la pregunta sobre qué hará con su participación nunca desapareció. En 2025 hubo un intento de venta que terminó sin acuerdo, y esa carpeta sigue abierta. Los analistas de Leerink advirtieron que un cambio abrupto de conducción puede meter presión extra a la cotización, sobre todo mientras el mercado espera definiciones sobre el futuro del paquete accionario.
Sin embargo, los mismos analistas marcaron una diferencia clave: una cosa es la incertidumbre sobre quién conduce y otra muy distinta es el estado del negocio. Según su lectura, Bausch + Lomb conserva «fundamentos sólidos».
Buenas noticias en el horizonte financiero
En medio del temblor accionario, las empresas trajeron una señal positiva: esperan elevar sus proyecciones de EBITDA ajustado para 2026, sin contar los costos de investigación y desarrollo adquiridos. La revisión se apoya en los resultados preliminares del tercer trimestre.
Hoy, la previsión anual de Bausch + Lomb se mueve entre 1.025 y 1.075 millones de dólares de EBITDA ajustado. En el anuncio no se comunicó un nuevo rango, pero la intención de mejorarlo ya es un mensaje para los inversores.
El combo es llamativo: caída bursátil por un lado, expectativa de mejores números por el otro. Para Bausch + Lomb, la transición de liderazgo llega en un momento delicado, con la lupa puesta sobre su accionista controlante y la promesa de mejores resultados en el horizonte del cuidado ocular.