Tras ocho meses de la alerta sanitaria que expuso fallas críticas en la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica, el Ministerio de Salud oficializó un cambio de conducción en la institución. La salida de la anterior titular se concretó después de que investigaciones judiciales revelaran irregularidades en el funcionamiento de la agencia regulatoria.
La nueva designación recayó en Luis Fontana, profesional con formación en cirugía oncológica y amplia experiencia en gestión sanitaria. Su trayectoria incluye más de tres décadas en el sector, con énfasis en procesos de modernización y eficiencia operativa. Fontana se desempeñó como director médico y posteriormente como director general de una de las principales empresas de medicina prepaga del país entre 1999 y febrero del año pasado.
El perfil del nuevo titular responde directamente a las debilidades identificadas por la Comisión Especial de Seguimiento e Investigación sobre Fentanilo contaminado de la Cámara de Diputados en su informe de hace un mes. Entre las deficiencias documentadas se destacaron:
- Falta de trazabilidad efectiva en medicamentos
- Ausencia de digitalización en procesos de control
- Procesos no estandarizados
- Decisiones sin base en datos confiables
Fontana completó su formación académica en la Universidad de Buenos Aires, donde se especializó en cirugía oncológica, y posteriormente en administración de empresas de salud en la Universidad Argentina de la Empresa. Su experiencia incluye cargos como jefe de residentes en el Instituto de Oncología Ángel Roffo.
Desde el Ministerio de Salud enfatizaron que la gestión anterior enfrentó demoras administrativas que terminaban afectando a pacientes que dependían del sistema sanitario. El nuevo titular fue seleccionado por su capacidad para ordenar organismos complejos, optimizar recursos y mejorar la eficiencia regulatoria sin sacrificar la efectividad de los controles.
Las prioridades establecidas para esta nueva etapa incluyen garantizar que los medicamentos sean seguros y los controles efectivos. El Ministerio se comprometió a que la agencia funcione de manera más ágil, profesional y responsable, priorizando la protección de pacientes y estableciendo reglas claras para todo el sistema sanitario.
La crisis del fentanilo contaminado, que se remonta a varios meses atrás, evidenció la necesidad de reforzar mecanismos de supervisión en la cadena de distribución de medicamentos. Investigaciones posteriores revelaron encuentros internos entre funcionarios de la agencia y laboratorios fabricantes que no habían sido reportados oportunamente, lo que contribuyó a la expansión del problema.
Con esta designación, el Gobierno busca reconstruir la confianza en la capacidad regulatoria del Estado y demostrar que existen cambios estructurales en la forma de supervisar medicamentos. La gestión anterior fue particularmente cuestionada por su falta de transparencia en procedimientos y por no haber detectado a tiempo irregularidades en productos que circulaban en el mercado.