Lo que en un primer momento se comunicó como la extracción de un nódulo pulmonar terminó siendo una intervención bastante más amplia. Al Papa León XIV le retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida, y el análisis histológico practicado durante la cirugía confirmó un adenocarcinoma pulmonar. La operación, según informó el Vaticano, se desarrolló sin complicaciones.
El neurólogo Conrado Estol puso la lupa sobre esa diferencia y remarcó un punto que, a su juicio, quedó desdibujado en la comunicación inicial: “No le sacaron el nódulo, como habían dicho: le sacaron mucho más que el nódulo, todo el lóbulo inferior de ese pulmón”. La distinción no es menor, porque una lobectomía implica retirar el sector completo del órgano que aloja la lesión, no solo la lesión en sí.
¿Para qué se hace semejante resección? Según explicó el especialista, el objetivo es asegurar márgenes libres de tumor y poder analizar con mayor precisión los tejidos vecinos, incluidos los ganglios y la pleura. Es decir, se busca eliminar eventuales células que hayan quedado fuera de la lesión principal y, al mismo tiempo, obtener información clave para el paso siguiente.
Un tumor que suele avisar tarde
Estol ubicó el adenocarcinoma entre los tumores que aparecen con frecuencia en personas que nunca fumaron. De hecho, señaló que en los no fumadores este subtipo representa entre el 55% y el 80% de los casos de cáncer de pulmón. Y ahí está parte del problema: suele alojarse en la periferia del órgano, lejos de los bronquios principales.
Esa ubicación periférica explica por qué tarda más en dar síntomas. A diferencia de otros tumores que obstruyen un bronquio y se manifiestan temprano, el adenocarcinoma puede crecer sin señales evidentes durante un buen tiempo. Por eso el diagnóstico suele llegar de manera incidental o cuando la enfermedad ya avanzó.
El médico también destacó el rol del patólogo en el quirófano. Mientras se desarrolla la operación, ese profesional recibe muestras del tejido extraído y puede distinguir en el momento si se trata de cáncer, fibrosis o una simple cicatriz. Esa información en tiempo real orienta la extensión de la resección.
Lo que define el pronóstico
Para Estol, proyectar la evolución del cuadro exige mirar varias variables en conjunto. “El pronóstico depende del tamaño del nódulo, de estudiar todo el pulmón que hay alrededor, los ganglios y la pleura”, enumeró. Y advirtió que algunas alteraciones solo aparecen cuando el tejido se corta y se observa al microscopio.
“Podés ver una pleura o un ganglio que parecen normales, y cuando se corta y se mira al microscopio aparecen células cancerígenas”, graficó. En un escenario favorable, puso un ejemplo hipotético: un nódulo de dos centímetros, con todo limpio alrededor, ganglios sin compromiso y pleura intacta, podría alcanzar 99% de sobrevida a cinco años. Aclaró igual que hablaba del cáncer de pulmón en general y no del caso puntual del pontífice.
Otro frente que se abre es el de la caracterización molecular del tumor. “En este momento hay gente en un laboratorio de genética que está estudiando la genética de ese tumor”, comentó. Mutaciones como BRAF, KRAS, HER, MET o EGFR pueden indicar blancos terapéuticos específicos. Las terapias dirigidas suelen administrarse por vía oral, mientras que la inmunoterapia se aplica de forma intravenosa.
El especialista también fue cauto sobre los límites de estos tratamientos: muchas veces pierden efectividad con el tiempo, tanto las terapias dirigidas como la inmunoterapia pueden reducir su respuesta después de un período.
La gira sudamericana, en duda
Consultado por la posibilidad de que León XIV concrete una gira por Argentina, Uruguay y Perú en menos de un mes, con una presencia prevista el 6 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo, Estol fue tajante: “A mí no me parece prudente, ideal ni lógico que hiciera ese viaje”.
El argumento se apoya en la recuperación posoperatoria y en los riesgos asociados al cáncer. “El cáncer produce trombosis y es muy común el ACV asociado al cáncer y otros problemas de trombosis”, afirmó. A eso sumó los vuelos prolongados, la presión de cabina y la posibilidad de que persista aire en el pulmón tras la operación.
“Todo es reprogramable”, sostuvo sobre la agenda internacional del pontífice. Y agregó que primero hay que conocer la genética del tumor y comenzar el tratamiento correspondiente, que está lejos de ser algo trivial.
Cáncer de pulmón más allá del cigarrillo
El médico aprovechó para derribar un mito instalado: el 10% de los cánceres de pulmón ocurren en no fumadores. Entre los factores de riesgo que mencionó aparecen el radón, un gas que se acumula en sótanos y ambientes mal ventilados, la contaminación ambiental, el tabaquismo pasivo y la exposición sostenida al humo de cocción en espacios cerrados.
Como herramienta de detección temprana, recomendó la tomografía computada de tórax de baja radiación para quienes fuman o dejaron de fumar en los últimos 15 años. Y cerró con un dato que invita a la reflexión: “Un cigarrillo por día ya te da la mitad del riesgo de un infarto o de un ACV que fumar un paquete entero”, según un estudio publicado por el British Medical Journal en 2018.