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Detectar químicos cancerígenos en equipos de bomberos: una prueba simple que salva vidas

Una metodología innovadora permite detectar contaminantes químicos invisibles en el equipo de protección de bomberos. El hallazgo abre caminos para reducir exposiciones que históricamente han sido ignoradas en estaciones de bomberos.

Autor
Editorial

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El desafío invisible que enfrentan los bomberos

Los profesionales del fuego están expuestos a peligros que van mucho más allá de las llamas visibles. Cuando regresan de combatir incendios, sus equipos de protección pueden estar contaminados con sustancias PFAS, unos compuestos químicos persistentes vinculados con el desarrollo de cáncer. Estos contaminantes permanecen en los trajes, máscaras respiratorias y otros elementos de seguridad, representando una amenaza silenciosa que acompaña a estos trabajadores incluso fuera de la estación.

Un equipo de investigadores de una institución académica de renombre presentó recientemente un método revolucionario para identificar estas sustancias nocivas. La prueba utiliza toallitas húmedas simples para detectar la presencia de PFAS en zonas de alto contacto del equipamiento, sin dañar los textiles ni requerir procedimientos complejos.

¿Qué son los «químicos eternos»?

Los PFAS reciben este apodo porque poseen una característica molecular única: combinan carbono y flúor en uno de los enlaces químicos más resistentes que existen. Esta fortaleza, paradójicamente, es problemática para la salud ambiental y humana. Los PFAS no se descomponen naturalmente, lo que significa que persisten en el ambiente, en los equipos y potencialmente en el organismo durante años.

Estos compuestos han sido utilizados desde los años cuarenta en productos cotidianos:

  • Espumas extintoras (especialmente relevante para bomberos)
  • Utensilios de cocina antiadherentes
  • Envases y envoltorios de alimentos
  • Muebles tratados contra manchas
  • Prendas impermeables

Hallazgos del estudio: la contaminación es generalizada

Los investigadores analizaron doce juegos completos de equipamiento de bomberos, incluyendo trajes de protección y máscaras respiratorias. Los resultados fueron alarmantes: cada uno de los equipos examinados contenía PFAS, incluso en las máscaras donde los bomberos esperan encontrar aire limpio.

Aunque las cantidades detectadas parecen pequeñas, la acumulación a lo largo de una carrera profesional genera una exposición significativa. Los químicos pueden penetrar la piel o ser inhalados hacia los pulmones durante el uso repetido del equipo contaminado. Además, estos compuestos se transportan a los hogares, se depositan en las instalaciones de las estaciones y pueden terminar en el torrente sanguíneo.

Una herramienta práctica para la protección

La prueba de limpieza representa un avance crucial porque es no destructiva y fácil de implementar. Los departamentos de bomberos pueden utilizarla rutinariamente después de incendios de múltiples alarmas o situaciones donde se empleó abundante espuma cargada de PFAS.

Con esta información, las autoridades pueden tomar decisiones informadas sobre:

  • Cuándo limpiar el equipo de forma regular
  • Qué elementos requieren descontaminación profunda antes del siguiente uso
  • Cómo reducir la exposición acumulativa de los trabajadores

El contexto de salud ocupacional

El cáncer es la principal causa de muertes en acto de servicio entre bomberos, según datos de investigación. La exposición a PFAS podría ser un factor contribuyente significativo a este panorama preocupante. La capacidad de identificar y controlar estos contaminantes invisibles representa un paso importante hacia la protección de estos profesionales esenciales.

Como señalan los investigadores involucrados, esta metodología funciona como «encender una luz negra en una habitación oscura»: revela lo que ha permanecido oculto durante años, permitiendo que las tripulaciones tomen decisiones más inteligentes antes de que los peligros invisibles se conviertan en cargas de por vida.

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Editorial