Instagram Twitter Facebook
RedSaludArgentina

El ovario sigue activo después de la menopausia y un estudio revela cómo se remodela durante décadas

Lejos de apagarse, el ovario parece entrar en otra etapa. Un estudio de proteínas en tejido humano muestra que después de la menopausia el órgano se remodela durante décadas, con señales inflamatorias e inmunitarias que invitan a repensar qué pasa con la salud femenina en la vejez.

Agregar RedSaludArgentina en Google
Autor
Editorial
El ovario sigue activo después de la menopausia y un estudio revela cómo se remodela durante décadas

Compartir

Durante años se instaló la idea de que, una vez agotados los óvulos, el ovario quedaba como un órgano sin demasiado para decir. Un trabajo reciente pone esa creencia bajo la lupa y sugiere algo bastante distinto: el ovario continúa activo y se remodela durante décadas después de la menopausia. El hallazgo, difundido en el marco del Día Mundial de la Menopausia que se conmemora el 18 de octubre, abre preguntas sobre una etapa de la salud femenina que suele quedar en segundo plano.

La investigación se publicó en la revista Aging Cell y estuvo a cargo de equipos de la Universidad Northwestern y el Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, en Estados Unidos. Analizaron muestras de ovario sin patología maligna de mujeres de entre 50 y 75 años y observaron que el tejido conserva actividad biológica mucho después del cese reproductivo.

Un mapa de proteínas para una etapa poco explorada

Los especialistas cuantificaron 5.812 grupos de proteínas mediante espectrometría de masas y armaron tres franjas etarias: de 50 a 59, de 60 a 69 y desde los 70 años. La intención no fue comparar ovarios jóvenes con otros envejecidos, sino mirar qué sucede año tras año en la posmenopausia.

Los resultados mostraron un patrón gradual. En las participantes de mayor edad aumentaron las proteínas vinculadas a la inflamación, la respuesta inmunitaria innata y el recambio de la matriz extracelular, esa red de moléculas que sostiene a los tejidos. Al mismo tiempo, cayeron las relacionadas con la arquitectura celular, los filamentos estructurales y las queratinas.

En el grupo de 70 años o más se identificaron 117 proteínas con cambios relevantes frente a las mujeres de 50 a 59: 84 disminuyeron y 33 aumentaron. Para el equipo, el patrón describe el paso de un tejido más volcado al mantenimiento de su estructura hacia otro con procesos de reparación, señalización e inflamación más marcados.

Inflamación, matriz extracelular y vías del complemento

Entre las señales detectadas apareció un incremento de vías ligadas al complemento, una pieza del sistema inmunitario, y a la modificación de la matriz extracelular. También se registraron variaciones en WNT4, una proteína que participa en el desarrollo y la organización del ovario, y en fibromodulina, vinculada al ordenamiento de las fibras de colágeno.

La coautora Francesca Duncan, profesora asociada de Ciencias Reproductivas en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, remarcó que la fertilidad tiene un límite claro por la pérdida de óvulos, pero eso no implica que el órgano quede sin actividad. Los cambios moleculares, según el estudio, siguen a lo largo de las décadas.

Los autores aclaran que todavía no se sabe si esa transformación es beneficiosa, perjudicial o simplemente parte del envejecimiento habitual. El diseño del trabajo permite detectar asociaciones entre edad y proteínas, pero no establecer que alguna de esas modificaciones cause una enfermedad concreta.

Coincidencias con señales del cáncer de ovario que no deben alarmar

El análisis también comparó los perfiles obtenidos con proteínas que investigaciones previas habían asociado al cáncer de ovario. Las muestras de tejido sano mostraron mayor presencia de varias de esas proteínas en el grupo de 60 a 69 años, cerca de la edad mediana de diagnóstico de ese tumor.

Sin embargo, ninguna de las muestras analizadas tenía signos histológicos de cáncer. Por eso, la coincidencia no sirve para diagnosticar la enfermedad ni significa que un ovario sano vaya a desarrollar un tumor. El dato sugiere que el envejecimiento del tejido y algunos mecanismos estudiados en el cáncer pueden compartir procesos, como la inflamación, los cambios en el entorno celular y la reorganización de la matriz extracelular.

El trabajo tampoco plantea que se deban extirpar ovarios sanos después de la menopausia. Esa decisión depende de antecedentes personales, riesgo genético, otras condiciones clínicas y la evaluación médica de cada caso.

Qué significa esto para la salud de las mujeres mayores

La menopausia se define como el cese permanente de la menstruación durante al menos 12 meses consecutivos y suele ocurrir alrededor de los 50 años. Aunque termina la capacidad reproductiva, investigaciones anteriores ya habían indicado que el ovario puede conservar ciertas funciones endocrinas y de señalización local.

Este nuevo trabajo aporta un mapa de proteínas para una etapa poco estudiada. Las 28 muestras provenían de mujeres sometidas a cirugía por indicaciones benignas, y los propios autores advierten limitaciones: no contaban con información sobre la edad exacta de la menopausia, los años transcurridos desde entonces ni el uso de terapia hormonal.

Con la mira puesta en el Día Mundial de la Menopausia, los resultados abren preguntas sobre la relación entre los cambios del ovario y la salud ósea, el sistema cardiovascular, el cerebro y otras condiciones que ganan peso con la edad. El siguiente paso será determinar si esas señales son solo marcas del envejecimiento o si intervienen en la comunicación entre órganos y en el riesgo de enfermedades crónicas.

  • Clave del estudio: el ovario mantiene actividad biológica y se remodela durante décadas tras la menopausia.
  • Datos concretos: 5.812 grupos de proteínas analizados y 117 con cambios relevantes en mayores de 70 años.
  • Precaución: las coincidencias con señales del cáncer de ovario no implican diagnóstico ni riesgo comprobado.
  • Próximos pasos: estudios más amplios y con seguimiento para entender el impacto en la salud general.
Autor
Editorial